EL DÍA, La Laguna
"La elaboración del nuevo Plan General de Ordenación de La Laguna va a permitir resolver desde la perspectiva urbanística determinadas carencias en materia de servicios ciudadanos".
De esta manera, explica la concejal de Urbanismo, Aymara Calero, ese es un aspecto que se ha visto destacado durante el proceso de participación pública abierto por el ayuntamiento para dar a conocer el Avance del Plan y facilitar a los laguneros la posibilidad de elegir entre diferentes opciones en cada área del municipio.
Calero aseguró que el nuevo planeamiento respetará el deseo de los vecinos de La Laguna de no aumentar la superficie urbanizable en el municipio salvo actuaciones concretas, para evitar que determinados núcleos se conviertan en meros barrios dormitorios. La concejala se comprometió también a que las construcciones respetarán los espacios en que se inserten.
En ese sentido, se plantea en primer lugar incluir en la redacción del nuevo documento los detalles a escala de barrio y pueblo de los equipamientos necesarios. Asimismo, también se propone la inclusión de medidas urbanísticas precisas para mejorar la funcionalidad de las calles actuales, primando especialmente el tránsito peatonal y la accesibilidad.
Condiciones
Otro de los elementos en los que está previsto incidir es regular las condiciones de edificación para garantizar que los terrenos que cumplan con los debidos requisitos puedan materializar sus aprovechamientos.
En todo caso, se busca que las normas edificatorias puedan permitir la consolidación de cada entorno con unas características propias de esa zona y así evitar que los tipos y volúmenes desordenados provoquen un impacto negativo. A ello se añade la idea de promover diversidad en cuanto a las actividades, con lo que se favorece que determinados núcleos no queden reducidos a la consideración de ciudades dormitorio.
La concejal de Urbanismo indicó que "todo eso, no obstante, se inscribe en el marco trazado por los ciudadanos que participaron en la consulta pública, en su gran mayoría partidarios de limitar la expansión urbana".
De hecho, los vecinos se muestran contrarios a un crecimiento que vaya en detrimento de los espacios de carácter rústico y las actividades tradicionales que se realizan en ellos, como la agricultura y la ganadería.
En ese aspecto, coinciden con las previsiones municipales, que habían determinado que las zonas actualmente urbanizadas son suficientes para asumir tanto las necesidades de la población actual como su crecimiento endógeno.
No obstante, los vecinos no se oponen a la urbanización de piezas de terreno situadas en el interior de áreas más o menos consolidadas urbanísticamente, siempre y cuando las actuaciones fueran limitadas y sirvieran, además, para contribuir a solucionar problemas de movilidad o falta de equipamientos en la zona.
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