La CRISIS ha convertido al empleo y la vivienda en las principales preocupaciones de los ciudadanos, agobiados ante el riesgo de perder su trabajo y no poder hacer frente al pago de sus casas. Es urgente, por tanto, que los gobiernos actúen para resolver estos problemas, sin olvidar, además, que existen al menos otras dos cuestiones que son igual de importantes, pues para responder ante las exigencias del mercado laboral hay que tener una buena formación, y sin salud no se puede trabajar.
Sanidad y empleo, sin embargo, parecen estar siendo relegadas en nuestro Archipiélago a un segundo e injusto plano, tal y como se pone de manifiesto en territorios insulares como La Gomera, donde llevamos mucho tiempo esperando por el nuevo e imprescindible hospital insular, y donde nos enfrentamos también a una reducción de las opciones de formación profesional, denunciada por alumnos, padres, profesores, empresarios y representantes públicos.
Cierto es que merece la pena esperar cuando la recompensa final es una buena sanidad. No obstante, ha habido ya demasiados incumplimientos de fechas y plazos, que se retrasan una y otra vez, y que de manera definitiva deben empezar a resolverse.
Representantes del Gobierno canario aseguraron en la pasada legislatura, y han vuelto a afirmar varias veces en este mandato, que el hospital de La Gomera se hará realidad en breve, pero la realidad hoy es que todavía el centro no está operativo y lo más que sabemos en la Isla es que se procede a la contratación de algunos suministros técnicos y de parte del personal necesario.
Nada más lejos de nuestras intenciones que armar una polémica que poco ayuda a aliviar las tensiones derivadas de los difíciles tiempos que atravesamos, pero justo es reconocer que va siendo hora de concluir infraestructuras que llevan proyectadas muchos años y que, sobre todo, son imprescindibles para garantizar pilares del bienestar social tan fundamentales como la salud.
Fue en abril de 2005 cuando se puso la primera piedra del nuevo hospital de La Gomera, reclamado desde hacía ya muchos años y protagonista incluso de una iniciativa parlamentaria avalada por más de 8.000 firmas, además de la demanda del Cabildo insular, que en su empeño de ver cumplidas las justas aspiraciones de las gomeras y los gomeros realizó un importante esfuerzo económico para adquirir los 60.000 metros cuadrados de terrenos en parte de los que se construye el recinto.
La compra se materializó a mediados de 2001 y supuso una inversión cercana al millón de euros, cantidad a la que equivalen los 158,5 millones de pesetas entonces invertidas. Es evidente, por tanto, que la construcción del nuevo hospital insular ha supuesto una larga batalla social y política, que se ha prolongado en el tiempo, y que ha obligado al Cabildo a asumir competencias que no le son propias para ayudar a resolver problemas que acusan los vecinos, como son las dificultades para acceder a la atención especializada o las largas listas de espera.
La sanidad es uno de los servicios públicos más importantes y, en consecuencia, las administraciones públicas tenemos que dar prioridad y agilizar todas las acciones necesarias para ofrecer a los ciudadanos la atención a la que tienen derecho. Cabe confiar, por tanto, en que no pasen muchos meses más sin que se abra el nuevo hospital de La Gomera, y cabe esperar también que se resuelvan de forma positiva los conflictos que afectan a la educación pública.
Alumnos y profesores aseguran que se reduce la enseñanza profesional y de hecho, de no cambiar la realidad actual, muchos serán los chicos y las chicas de La Gomera que se verán obligados a desplazarse a otra isla para terminar o cursar unos estudios que antes podían realizar sin cambiar de domicilio. Sin embargo, desde el Ejecutivo regional se afirma que la oferta no sólo no ha disminuido sino que ha crecido en un 31 por ciento.
Las posturas no pueden estar más alejadas y pareciera que ninguna de las partes quisiera ver la razón que avala al contrario. Es necesario, sin embargo, que haya un acercamiento; debemos hacer una apuesta clara y decidida por la educación, para conseguir una sociedad preparada y capaz de afrontar los retos de futuro. No es de recibo que en los tiempos que corren disminuyan los alumnos y aumente el fracaso escolar. Sumemos fuerzas y tengamos siempre presente que sólo empujando todos en la misma dirección lograremos avanzar en educación, en sanidad, en vivienda y en empleo.
* Presidente del Cabildo
de La Gomera
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