EFE, Londres/Kabul
Ocho soldados británicos murieron en Afganistán en las últimas 24 horas, lo que eleva a 15 el número de fallecidos desde principios de julio y a 184 el total de bajas desde el inicio de la operación militar en ese país en octubre de 2001.
El alto coste de vidas que está causando la operación "Panchai Palang" (Garra de pantera) en la provincia de Helmand (sur de Afganistán), que busca debilitar a los talibanes a un mes de que se celebren las elecciones generales en Afganistán, ha suscitado un fuerte debate en la sociedad y en los medios británicos.
El número de bajas supera ya a las sufridas en Irak, país del que el Reino Unido completará su retirada a finales de mes, y sitúa a Afganistán como el conflicto más sangriento para las fuerzas armadas desde la guerra de las Malvinas en 1982.
Los principales diarios se preguntan en sus editoriales si la estrategia militar y política es la más adecuada para combatir esta guerra, y si los más de 8.000 soldados que el Reino Unido tiene desplegados en Afganistán están suficientemente equipados.
No obstante, el ministro de Asuntos Exteriores, David Miliband, manifestó ayer que Londres no dará un paso atrás en su lucha en Afganistán.
Mientras, el primer ministro británico, Gordon Brown, reconoció que los últimos diez días han sido "extraordinariamente difíciles" para el contingente militar del Reino Unido pero aseguró que no cambiará su estrategia.
En otro contexto, al menos 19 supuestos talibanes perdieron la vida en distintos combates contra las tropas afganas registrados en el noreste y centro de Afganistán.
El enfrentamiento más grave tuvo lugar en el distrito de Charchino, situado en la provincia central de Uruzgán, donde fallecieron 15 supuestos insurgentes.
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