Nuestra isla ha asumido desde hace tiempo un importante compromiso de colaboración con los países africanos situados en su entorno. Esa responsabilidad se fundamenta en el deseo de contribuir al desarrollo de unas comunidades necesitadas de apoyo para emprender por sí solas el camino del futuro. No se trata en ningún caso de proporcionar la ayuda que el pudiente otorga al más desfavorecido, sino de ir mucho más allá. Pretendemos establecer una línea de cooperación con la que poder transferir las tecnologías y conocimientos precisos para llevar a cabo proyectos que contribuyan a la creación de actividad económica y sus consiguientes beneficios sociales.
En las últimas semanas hemos tenido la oportunidad de asistir en Dakar a la celebración del II Salón Internacional de la Cooperación, una cita que era continuadora de la celebrada hacía tres años en Tenerife, impulsada por el Cabildo, con el respaldo del Gobierno de Canarias y del Estado. De esa manera, en la capital senegalesa tuvimos la oportunidad de reunir de nuevo a numerosos agentes internacionales con responsabilidades en este ámbito, procedentes tanto del campo oficial como no gubernamental.
Durante varios días fueron realizados diversos encuentros dedicados a intercambiar experiencias y poner en común fórmulas para desarrollar acciones concretas, algo en lo que el Cabildo de Tenerife ha logrado dar ya importantes pasos, concretamente en el propio Senegal. Ese es el caso de la colaboración tecnológica para el cultivo de plantaciones a partir de las cuales obtener biodiesel, o de la renovación administrativa del Ayuntamiento de Saint Louis o la construcción de un centro comunitario en Ranerou dotado con energías renovables, un aspecto en el que destaca singularmente el ITER.
Ello es una muestra de cómo es posible tender puentes hacia unos países que, aunque disponen de la voluntad necesaria, carecen por lo general de recursos suficientes para acometer iniciativas que les faciliten su desarrollo. Es evidente que conseguirlo sólo puede reportar beneficios para el conjunto del área geográfica en la que nos encontramos, que actualmente ofrece en términos globales unos valores excesivamente reducidos, al margen de notables diferencias.
Por lo tanto, se hace urgente actuar, aunque en todo momento sopesando de forma adecuada aquellas vías que resulten más positivas para crear infraestructuras que sirvan de base. Es ahí donde se encuadra uno de los proyectos más importantes que está previsto abordar, como es el Napwaci, un nodo de comunicaciones basado en Tenerife, desde el que se podrá dar entrada al occidente del continente africano a la sociedad del conocimiento y las tecnologías más avanzadas procedentes de Europa y el Norte de América. Este ha sido un empeño para el que hemos logrado recabar la ayuda necesaria, con lo que esperamos que a partir del próximo año pueda convertirse en realidad.
Ese es uno de los aspectos que pudimos comentar con el presidente de Senegal, Abdoulaye Wade, durante nuestra estancia en su país, que se ha convertido en un ejemplo de los réditos que genera la cooperación. Ese es el camino que hemos empezado a recorrer; tenemos la intención de ir muy lejos.
* Presidente del Cabildo
de Tenerife
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