Políticos, sociólogos, sindicatos, psicólogos, incluso todas las religiones alertan de que la familia está en crisis y que sin ella no es posible salir de la crisis económica y social que actualmente padece prácticamente todo el mundo.
Con esta realidad como base, EL DÍA ha querido sentar en la mesa del debate a varios expertos para, desde el punto de vista que conocen, tratar de establecer cuáles son los problemas concretos y sus posibles soluciones.
Ana Isabel González ejerce como trabajadora social en el Ayuntamiento de El Rosario. Como parte de los servicios sociales municipales asegura que las necesidades de las familias más básicas de las familias han aumentado mucho en los últimos meses. "Hasta hace poco acudían a los servicios sociales familias desestructuradas y con muchas problemáticas, sin embargo, ahora acuden unidades familiares que hasta hace nada pertenecían a la clase media y que, porque uno o todos sus miembros han perdido el trabajo, ahora se ven en la obligación de solicitar ayuda para hacer frente a las necesidades prioritarias", explicó Ana Isabel González.
"A este perfil de personas nos cuesta mucho hacerles ver lo que es necesario y lo que no, porque no entienden que puedan quedarse sin teléfono móvil o canales privados de televisión, y nosotros nos centramos, sobre todo, en garantizarles la alimentación y la vivienda", matizó.
Completando esta visión como psicólogo experto en familias con discapacitados y en la problemática de pareja, Alfredo Redondo manifestó que "ahora que en las unidades familiares se está planteando la falta de recursos económicos y que se están agravando muchos problemas, deberían saber que, en muchos casos, les vendría bien una orientación psicológica, porque no hay una planificación estructurada, ni una madurez suficiente de los progenitores, y eso es prioritario para que un hogar salga de una situación negativa. Desgraciadamente se están rompiendo muchas familias que con un poco de ayuda, y en los primeros momentos de dificultades, habrían sido recuperables".
En este sentido, Redondo alertó sobre el hecho de que "en situaciones de crisis, y la que estamos viviendo es un caso claro, se desencadenan aspectos que en situaciones positivas estaban ocultas y que ahora afloran, como puede ser la frustración e incluso la violencia. Salen a la luz los déficits que se tienen, y por eso es más importante que nunca el aspecto educativo dentro de la familia, sobre todo ahora que la televisión transmite sin cesar valores que se basan casi en exclusividad en el consumismo. Cuando me dicen que la tele no educa, me enfado, porque no sólo sí que lo hace, sino que, además, inculca una forma de ser que no es positiva".
Y es que para este experto "el psicólogo es un buen recurso para afrontar la crisis, el problema es que en la mayor parte de los casos no es asequible, porque en España no se da realce a esta profesión".
"Nosotros afortunadamente contamos con una psicóloga dentro del equipo de servicios sociales y se ha visto desbordada por la demanda", indicó González al hilo de las manifestaciones de Alfredo Redondo.
Fernando García está casado y es padre de cinco hijos, su intervención en este debate es como representante de la Asociación de Familias +D2 y él lo tiene claro: "Desde mi punto de vista el problema principal es la falta de valores. Creo que la sociedad española ha realizado un cambio tan vertiginoso que se puede comparar al movimiento del péndulo, desde un vértice a otro, caracterizado por unos valores demasiado rígidos como eran los de la dictadura y en poco espacio de tiempo hemos pasado a todo lo contrario, por lo que confío en que esto nos lleve al centro, donde sea todo más moderado y que permita que si el marido o la mujer deciden abandonar su puesto de trabajo para dedicarse al cuidado de sus hijos, no se les mire mal ni se les critique, porque lo que ha hecho es priorizar la educación de sus hijos sobre todo lo demás".
En este punto la trabajadora social apostilla que "uno de los problemas con los que nos encontramos continuamente es que las familias carecen de formación y los patrones negativos de los abuelos los repiten los hijos y los nietos, por lo que es difícil trabajar con la unidad familiar, sobre todo si no está dispuesta a formarse".
Preguntado acerca de si a las familias se las ayuda, García aseguró que España "es el país que menos dinero dedica a la familia de toda Europa. Con este dato, ¡qué podemos pedir! En cualquier caso, creo que las familias no demandan ayudas, sino ser reconocidas. Cuando yo explico que mi mujer ha dejado su trabajo por los niños, se me critica, se me atribuyen valores machistas y retrógrados, y no contemplan la posibilidad de que ese tipo de decisiones se tomen porque una persona se sienta más realizada así, por eso creo que estamos muy lejos de encontrar una solución", afirma este padre de cinco hijos mientras hace un gesto de resignación.
García recordó que en España, las familias con más de dos hijos superan el millón.
"Hay que tener en cuenta -explica el psicólogo- que los estudios aseguran que la duración media de una pareja es de diez años, y eso influye mucho, porque si no se tienen garantías de futuro y una estabilidad, es difícil que alguno de los dos miembros decida abandonar el trabajo para quedarse en casa al cuidado de los hijos".
"Si -responde García-, pero además hay que tener en cuenta que en la tele no hay familias, no aparecen por ningún lado. Se plantea la maternidad como algo a lo que tenerle miedo y se ha potenciado esa cultura en la que los valores parecen no tener cabida".
"Yo no creo que falten los valores, lo que sucede es que no se tiene un criterio para saber lo importantes que son y además están desorganizados", sentencia Redondo.
Por su parte la trabajadora social municipal indicó que, en su opinión, "ahora, las familias le dan todos los caprichos y cosas materiales a sus hijos para compensar que no les pueden dedicar tiempo y que no les dan cariño, pero como les dan cosas que ni siquiera han pedido, no les transmiten lo que significa el esfuerzo. Piensan en dar a sus hijos todo lo que ellos no pudieron tener y no se dan cuenta del error que cometen".
Empacho de bienestar
"Un catedrático universitario asegura que todo lo que está pasando es consecuencia de un empacho de bienestar social y yo lo comparto plenamente. Ahora vamos a casas de familias en las que no tienen ni para comer pero tienen pantallas gigantes de plasma y la parabólica colgando por fuera porque han sido incapaces de tener una organización", señaló Alfredo Redondo, con el fin de reflejar un aspecto que se observa en muchas familias.
"Creo que lo has explicado perfectamente, porque nosotros tenemos a esas familias típicas de los servicios sociales y de la noche a la mañana a otras tantas que se han visto sin recursos. A mí me parece peligroso, porque creo que hemos vuelto a la parte existencial", apuntó Ana Isabel González.
Pero el representante de Cáritas va más allá e incide en la formación. "Antes, las personas que buscaban ayuda en nuestras oficinas también querían que les diéramos instrumentos para poder mejorar y formarse, pero ahora todo el mundo exige que se le dé una ayuda sin más y, por si acaso, desde que pueden, te dicen que tienen derecho". "Creo que la desestructuración que hay es tan grande que no solo a las familias sino también a las redes sociales, y muchas personas no tienen relación ni con sus vecinos ni con nadie, cuando antes las relaciones eran más cercanas y podías acudir a esas personas siempre que necesitabas algo. Fuera de las ciudades esto se conserva un poco más, pero en los cascos urbanos ha desaparecido".
Otro aspecto sobre los comportamientos que se están dando dentro de muchas familias lo manifiesta Ana Isabel García: "Hay tantos problemas en el seno de las familias que nos estamos encontrando con muchos casos en los que desde que alguno de sus miembros cumple 18 años le ponen las cosas en la puerta para que se vaya. También tenemos el caso contrario y, sobre todo en la parte más rural del municipio de El Rosario, vemos cómo los hijos vuelven a casa de sus padres con los nietos ante la imposibilidad de pagar una hipoteca o un alquiler, de manera que en una casa viven tropecientas mil personas".
Volviendo al cambio social habido en los últimos años, el psicólogo incidió en que, a su parecer, los educadores sociales de ahora eran los vecinos y abuelos de antaño. "Si te portabas mal o decías palabrotas o les hablabas mal, inmediatamente te corregían y además se lo decían a tus padres para que te hicieran ver que estabas actuando incorrectamente; ahora es al revés, los niños parecen tener siempre la razón para sus padres, y aunque un profesor u otro adulto les informe del mal comportamiento de sus hijos, siempre los defienden o justifican, lo que refuerza que continúen con ese comportamiento erróneo".
"Yo opino que hay mucha gente que exige todo el tiempo sus derechos pero se olvidan completamente de sus obligaciones y así no se puede seguir porque no podemos llegar a nada bueno", añadió Fernando García, justo antes de que Alfredo Redondo detallase que se ha dado cuenta de que "los delincuentes de hoy en día son los líderes y representan como nadie que no vale la pena el esfuerzo, sino que se pueden conseguir marcas y demás cosas caras fácilmente. Ni siquiera se esfuerzan en expresarse bien, puesto que un estudio universitario afirma que los jóvenes usan un vocabulario de menos de 100 palabras".
Texto: DORY MERINO Y GABRIELA MAESTRE Fotos: DESIRÉE MARTÍN
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