El Parlamento compró la antigua sede de Telefónica, justo al frente del edificio que alberga el hemiciclo, en 2004. Sólo están separados por un patio, pero ni las dependencias administrativas ni ningún otro departamento o función terminan de cruzar la estrecha calle que hay entre ambos para desahogar la actual sede de la Cámara. El Ayuntamiento capitalino ya autorizó, incluso, la construcción de un túnel que comunique los dos inmuebles. "Otra cosa es que se haga", advierten fuentes parlamentarias. También están paralizados los trabajos que deben acometerse para poder ocupar en condiciones este edificio. La Cámara no ha tomado ninguna decisión al respecto porque sigue a la espera de un plan director que, sin fecha de culminación, continúa elaborándose de manera indefinida. "Podría terminar este año o el que viene", se apunta sin precisar más. Sin plan director la finalidad que tendrá la edificación se desconoce, lo que imposibilita iniciar las obras. "El Parlamento siempre ha funcionado a salto de mata y ahora se quiere evitar que algo así vuelva a ocurrir", se afirma.