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EL DÍA, S/C de Tenerife
La estafa de tres millones de euros en la distribución de bonos para el tranvía de Metropolitano de Tenerife y las guaguas de Transportes Interurbanos de Tenerife (Titsa) generó ayer un gran impacto entre numerosos usuarios de dichos sistemas de transporte público, después de que la Policía Nacional desmantelara una trama relacionada con el hecho delictivo. Uno de los establecimientos que resultaron afectados por la venta fraudulenta de las citadas tarjetas fue un supermercado situado en el núcleo del Puertito de Güímar.
Ante la pregunta de si disponían de bonos, una joven trabajadora del citado establecimiento comercial comentó: "No tenemos. Antes sí vendíamos, pero la persona que los repartía nos engañó a todos y nos estafó".
Lo cierto es que en la mañana de ayer no era fácil adquirir un bono en las cercanías de la parada de guaguas del pueblo costero.
Según pudo constatar EL DÍA, al menos tres locales no disponían de ellos: el mencionado supermercado, una pequeña tienda que abre las 24 horas y una librería-papelería.
Una de las personas consultadas indicó que, por una ganancia de 20 céntimos en cada bono, "no merece la pena ir a Santa Cruz a comprar y pagar" una remesa de bonos.
Al preguntar a una comerciante si tenía bonos a disposición de los clientes, señaló que en ese momento no le quedaban y hasta explicó que iba directamente a adquirirlos a la capital tinerfeña.
Al parecer, una parte de la distribución en el Puertito de Güímar era realizada por un ciudadano colombiano detenido por la Policía Nacional en el marco de la denominada "operación Titsa".
Supuestamente, éste reside en dicho pueblo de la costa de Güímar y también distribuye otros productos de tarjetas "prepago".
Según las diligencias elaboradas por el equipo de investigadores de la Unidad de Delitos Económicos y Tecnológicos de la Brigada Provincial de Policía Judicial, dicho individuo, de origen colombiano, fue identificado como J.J.L.L., de 50 años de edad. Según una de las fuentes consultadas por EL DÍA durante la jornada de ayer, uno de los inmuebles registrados por los agentes está situado en el barrio costero de Playa de Lima, en el municipio de Arafo, concretamente en la calle Magarza, junto a la plaza y la ermita de ese enclave. Cabe recordar que los cabecillas de la organización son el matrimonio formado por L.M.D.R., de 52 años, y su esposa, L.D.T., de 51. Según los datos ofrecidos el pasado jueves por la Comisaría Provincial, L.M.D.R. trabajaba para Titsa como técnico de las máquinas expendedoras de los bonos. El Grupo de Delitos Económicos y Tecnológicos de la capital tinerfeña comenzó sus pesquisas después de que una representante legal de la empresa pública de guaguas detectara un desfase entre sus ventas de bonos y el número de usuarios de dicho producto que ascendía a tres millones de euros. La detención de L.M.D.R. tuvo lugar mediante un dispositivo especial desarrollado en el Polígono Industrial de Güímar, mientras se producía una de las entregas de bonos. En un registro judicial en el domicilio de los cabecillas de la red, los policías encontraron más de 15.000 bonos preparados para su distribución, diversos ordenadores portátiles, teléfonos móviles de alta gama y 100.000 euros en metálico. El matrimonio, que ingresó en prisión el pasado 3 de julio, posee 14 propiedades inmobiliarias, entre pisos y aparcamientos en distintas localidades de Tenerife, así como siete vehículos. Todo ese patrimonio estaba valorado en 2 millones de euros.
Críticas socialistasJosé Luis Delgado, consejero del Grupo Socialista en el Cabildo, señaló que "en el caso de la presunta estafa (...) se pone de relieve un fracaso estrepitoso de los mecanismos de gestión interna de la empresa, que no han desarrollado los más elementales controles económicos y que desde este Grupo hemos venido denunciando reiteradamente en los últimos años". Los socialistas felicitan a la Policía por su trabajo.
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