INTENTANDO lo del Tour de Francia y sortear el cambio climático, es (dependiendo) un buen paseo. Con todo el verano por delante, visto lo visto en cuanto a acumulaciones imposibles de tráfico, puede ser algo que estaría bien proponer al grupo más joven de la población. Tampoco sin pasarse, que hasta miedo me da, es llano -igual que D. Ángel Llanos "el banderita"- y adecuado para este tipo de desplazamientos.
A ver si nos entendemos, con una mochilita en la espalda bien cargadita de líquidos isotónicos, la toalla, el móvil y la cartera, el bocadillo de jamón serrano Montesano, la piva, el IPOD Nano o el ordenador portátil, si hace falta un "gomático" desinflado y con el preceptivo casquito por la vía paralela (salvo que se sea semiprofesional y se pueda circular por la carretera), puede convertirse en una buena idea siempre que se respeten las limitaciones del trayecto. Es más, no costaría nada alquilar, por parte del ayuntamiento, bicicletas en donde está ubicado el Mc Donal's, por ejemplo, y para las horas que se pueda estar en la playa.
Pa'empezar, llegas al cruce del Auditorio -hablo en bicicleta y partiendo del Coto Matamoros del Parque Marítimo- y ya tienes un paso de peatones o de cebras amarillas en el que salen con peligro los camiones del recinto portuario. Espera a que se ponga en verde, no seas loco. Acto seguido, una pequeña subidita con una reducción drástica de la vía. Concéntrate, hay un muro que debe ser intocable, pero que es un castigo del señor, incluso para el que anda corriendo o corre caminado. Frena, colega, ahí mismito más de uno se ha metido un estampido. A veces hay que echarse pa'fuera enfrente de la iglesia de Regla. Pasando ese primer trago, pedaleas como un condenado, ahora con comodidad chachi piruli. Tienes que silvar, dar o producir silbos o silbidos, agitar el aire produciendo sonidos o manifestando desagrado y desaprobación cuando alguien vaya despistado delante por lo que se supone que es el ¿carril de bicicleta? A veces caminan despistados, hablando o con cascos de música y no se enteran, pero tienes espacio amplio por la avenida y puedes animarte como con la moto de Valentino Rossi, catalina alta y piñón bajo, hasta el próximo cruce portuario, sobre "la salida" del barrio La Alegría. Que no es aquella fea que tú conoces (la salida), sino el Club Naútico o Paso Alto en obstáculos criticables regresando a la gozada por debajo de aquellos muchos flamboyanes con flores rojas, por donde estaba proyectado el puerto deportivo que tenía que ver con el Forum Filatélico. A esa zona la conocíamos por Ligrasa, con ocho o diez años cogíamos lapas y por la noche venían las parejitas a fabricar. Pasando por las escuelas, Náutica y de Vela, llegan ustedes a Valleseco y se encuentran con unos pretiles altos como jirafas que si no manejan atentos o con prudencia te pueden envolcar el invento. Precaución.
Por el Balneario, bien, pero en María Jiménez se estropea otra vez la cosa y vuelves a tener que driblar con finura en la fuerza aplicada al manillar.
Después de la pechadita sucia y sin firme -pongan cemento por lo menos- de la Cementera y de un quiebro virtuoso a una marquesina, ya sólo queda sortear dragos por la dársena pesquera y, claro, la avenida de San Andrés, con los señores hablando en el murito. Perdón. La entrada a la playa, sin duda, es lo peor de todo, no sabes ni por dónde hacerlo, es patética y hay que ver que con lo mal que estaba hayan conseguido ponerla peor.
En Holanda, cuna de la bicicleta utilitaria, hay aparcamientos con mecanismos de enganche en los que se puede dejar por un tiempito. A lo mejor procede poner alguno (con el mecanismo).
Pero ya llegaste a la mitad de la aventura, que no es exactamente de bicicleta sino de ciclo cross; relájate y fuera el stress. Mira el paisaje. Las colas de coches y compadécete. Si quieres machacarte, tira hacia el dique, hay varias escalinatas y un baño relajante de sales marinas nadando hasta el rompeolas. No te quedarán restos de arena cuando vuelvas a casa. Fantástico.
En dos horitas y pico, vas, te bañas, corres por la playa y regresas. Eso en coche y a una acumulación punta no lo puedes ni pensar.
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