CUANDO, hace unos días, el concejal de Bienestar Social del Ayuntamiento de Santa Cruz, don Ignacio González Santiago, daba, públicamente, un ultimátum al señor alcalde en el sentido de que si no "frenaba" al titular de Hacienda, don Ángel Llanos, porque bloqueaba la gestión de su concejalía, presentaría la dimisión de su cargo en el consistorio, créanme, me dio verdadera vergüenza de pertenecer, como administrado, a una corporación cuyas diferencias internas han descendido a la categoría de pelea recovera. Si el concejal González tenía que dar las quejas y el alcalde que recibirlas, eso, que tiene visos infantiloides, se ventila en una conversación en el despacho o, si me apuran, hasta en el pasillo, pero no sale a los medios informativos, con notables titulares, para dar más carniza a las fieras políticas y más confusión y desasosiego al asombrado pueblo, que ya no cree ni en lo que está viendo.
Días después de esta rocambolesca noticia, los medios de difusión dan la nueva, con idénticas dimensiones de los titulares, de que el alcalde "frenó a Llanos" y "desbloqueó" las gestiones de Bienestar Social. Pero, no satisfecho con la solución alcaldicia y porque, posiblemente, González esperaba que Llanos fuera condenado a garrote vil pero el alcalde carecía de las competencias correspondientes, anuncia una querella contra el supuesto bloqueador. Y Manuel Fernández, admirado y viejo amigo de un servidor, que es secretario regional del PP, persona pacífica que suele hablar poco y lo hace siempre con razones, salta a la palestra para negar que el alcalde desbloqueara el gasto social del Ayuntamiento, por el hecho de que jamás -supone- ha estado bloqueado, y aprovecha la ocasión para pedir a Miguel Zerolo que "ponga orden ante la degradación política existente en su ayuntamiento".
Añade el querido amigo que "no entiende cómo un concejal del equipo de gobierno municipal, como Ignacio González, denuncia publicamente supuestos retrasos intencionados por parte de otro edil, además titular de Hacienda, que es Ángel Llanos. De "degradación de la actividad política municipal" califica Manuel Fernández, y lo cree un servidor con la mayor parte del pueblo santacrucero, lo que está ocurriendo en nuestro ayuntamiento. Y eso es muy negativo de cara a las próximas elecciones locales, en las que Miguel Zerolo y su equipo me temo que tienen poco que rascar. Pueden ir pensando, para ahorrar gastos en período de crisis, en suprimir la campaña electoral, que no va a servirles de nada.
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