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AGENCIAS, L'Aquila (Italia)
La cumbre de L'Aquila, ampliada ayer a las grandes economías emergentes, dio un impulso a la liberalización del comercio mundial con un compromiso para alcanzar un acuerdo en la Ronda de Doha antes de 2010 y ayudar a sacar la economía de la crisis.
Los países ricos del G8 (EEUU, Japón, Alemania, Reino Unido, Francia, Canadá, Italia y Rusia) y el G5 (China, la India, Brasil, México y Sudáfrica) emitieron un documento junto a Australia, Corea del Sur e Indonesia en el que desgranan las medidas que acordaron para luchar contra la crisis.
Una de las principales recetas decretadas por este grupo de países es la liberalización del comercio, por lo que los ministros de comercio de estos países se reunirán "antes de la cumbre del G20 de Pittsburg", entre el 24 y el 25 de septiembre, para alcanzar una posición conjunta en asuntos comerciales.
La consecución de la Ronda de Doha supondría el cierre de unas negociaciones que comenzaron en 2001 para rebajar las barreras comerciales, sobre todo en lo respectivo a los productos agrícolas.
El documento insiste en la resistencia a la tentación del proteccionismo como receta para sacar el mundo de la crisis, tanto en asuntos comerciales como en la inversión transfronteriza. En línea con estas políticas, el texto también recoge el compromiso de los países reunidos de "no recurrir a la devaluación de las monedas nacionales" como método para fomentar sus exportaciones.
Washington ha recriminado repetidamente en los últimos años a Pekín su resistencia a la apreciación de su moneda nacional, el yuan, porque su bajo precio respecto al dólar ha provocado un gran déficit comercial a EEUU en su comercio con China.
El objetivo de las medidas contra la distorsión en el mercado de divisas es facilitar el comercio libre y la garantizar que el sistema monetario global permanezca "estable".
Otro de los objetivos fundamentales es incentivar al sector privado para que tome el relevo de los gobiernos en el gasto para estimular las economías nacionales.
Los líderes reunidos en L'Aquila consideran que es el momento de que las empresas se encarguen de "estimular la demanda" a través de la inversión.
A su juicio, es el momento de que los gobiernos comiencen a preparar una "estrategia para abandonar las extraordinarias políticas de inversión pública" que han desarrollado hasta el momento en la lucha contra la crisis económica.
Entre otras medidas acordadas en la jornada de ayer se prevé "la reforma de las instituciones financieras internacionales y el fortalecimiento de la regulación financiera internacional". Así, el documento aprobado ayer recoge como colofón la voluntad de los países firmantes de avanzar "en la reforma de las organizaciones internacionales, incluida Naciones Unidas", para que reflejen "la realidad contemporánea.
En otro contexto, el Foro de Economías Principales (FEP) decidió finalmente aplazar el acuerdo sobre el porcentaje de reducción de gases con efecto invernadero para los próximos meses, después de que la propuesta del 50% no obtuviera el consenso necesario.
Al respecto, el presidente de EEUU, Barack Obama, que presidió esta reunión afirmó que "no es fácil superar las diferencias sobre cambio climático".
"Aún lo es más -indicó- en tiempos de crisis económica global, cuando se puede pensar que las medidas para atajar el cambio climático perjudicarán las posibilidades de recuperación".
No obstante, subrayó que las 17 principales economías del mundo se han comprometido a redoblar sus esfuerzos para llegar a un acuerdo sobre el recorte de emisiones en la cumbre del clima de Copenhague de diciembre.
Zapatero llega a L'Aquila
Por su parte, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, llegó en la tarde de ayer a L'Aquila para participar por primera vez en la cumbre del G-8.
El primer evento en el que participó fue la reunión de coordinación de los países europeos del G-8 (Italia, Reino Unido, Francia y Alemania) en la que también tomaron parte Países Bajos, Dinamarca y Turquía.
Por la noche, asistió a la cena organizada por el presidente italiano, Giorgio Napolitano, en honor de todos los asistentes a la cumbre. Sin embargo, Zapatero tendrá hoy un papel protagonista ya que inaugurará la sesión dedicada a la seguridad alimentaria, algo que genera una particular satisfacción en el Ejecutivo, que ve en la invitación a esta cita un "reconocimiento explícito" de la labor realizada por España en esta materia y de su "liderazgo".
Por último, el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, afirmó ayer que el formato de reuniones del G14, grupo que aún carece de entidad institucional, pero que engloba a los países del G8, del G5, más Egipto, permite una "verdadera" dialéctica que lleve a resultados compartidos.
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