EFE, Bruselas
Los gobiernos de la Unión Europea designaron ayer formalmente a José Manuel Durao Barroso para un segundo mandato al frente de la Comisión Europea (CE), en el mismo día en el que la Eurocámara confirmó que no votará al político portugués en julio y que esperará a septiembre para pronunciarse.
Los veintisiete paises miembros dieron su visto bueno a la candidatura de Barroso mediante procedimiento escrito, después de que en la pasada cumbre comunitaria los jefes de Estado y de Gobierno le dieran su apoyo unánime para repetir como presidente de la Comisión.
La intención inicial del primer ministro sueco, Fredrik Reinfeldt, que ejerce la Presidencia de turno del Consejo de la UE, era que el proceso se pudiese completar antes del parón veraniego, con una confirmación de Barroso por el Parlamento Europeo en el pleno de la próxima semana.
Sin embargo, la campaña liderada por socialistas, verdes y liberales para retrasar la votación ha surtido efecto, y ayer la Conferencia de Presidentes de la Eurocámara dejó fuera de la agenda de esa sesión plenaria el asunto Barroso.
La negativa de estos tres grupos a permitir una reelección rápida y su exigencia de debatir con el candidato antes de tomar una decisión dejó en minoría al principal grupo del hemiciclo, el conservador Partido Popular Europeo, al que pertenece Barroso y que defendía una ratificación en julio.
Finalmente, y si los plazos se confirman, Barroso acudirá durante la primera semana de septiembre al Parlamento europeo para presentar su programa a los grupos políticos.
En esta línea, ayer dejó clara en una carta a la Eurocámara su disposición a debatir con las fuerzas políticas, una vez obtenido el respaldo formal de los gobiernos.
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