EFE, París
Los reactores nucleares de la generación más antigua de Francia han obtenido una autorización para seguir funcionando diez años más, hasta 40 años, para lo cual van a ser objeto de controles individuales sobre su estado, que se prolongarán hasta 2019.
El complejo de Tricastin, a orillas del Ródano, será el primero en comenzar a ser sometido a examen por los expertos de la Autoridad de Seguridad Nuclear (ASN), antes de que se haga lo mismo con el de Fessenheim en Alsacia.
El programa fue detallado ayer tras el anuncio de la ASN de que "no ha identificado ningún problema genérico" en los 34 reactores del tipo de los de 900 megavatios, por lo que su propietario, Electricité de France (EDF), podrá seguir explotándolas hasta que caduque la nueva autorización, a los 40 años.
Sin un periodo fijo
A diferencia de lo que ocurre en otros países, la normativa francesa no impone de entrada un periodo fijo de explotación para sus centrales atómicas, sino una renovación de la autorización cada diez años.
EDF, que está construyendo un reactor de nueva generación EPR de 1.600 megavatios de potencia en la costa de Normandía, tiene mucho interés en poder seguir explotando sus centrales hasta los 60 años, porque eso supone un enorme ahorro de dinero.
En concreto, el gigante eléctrico francés calcula que prolongar la vida útil de sus reactores nucleares de 40 a 60 años le costaría unos 400 millones de euros por cada uno, diez veces menos que la construcción de un EPR.
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