EL DÍA, S/C de Tenerife
El Tribunal Supremo (TS) se ha pronunciado sobre el recurso de casación interpuesto por el Gobierno de Canarias contra la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC) que anulaba el Primer Concurso de Adjudicación de un total de 83 nuevas Farmacias en Canarias de 21 de agosto de 2001.
En su sentencia de 30 de Junio de los corrientes, el TS falla: "Que no ha lugar admitir el recurso de casación interpuesto por la directora General del Servicio Jurídico de Canarias contra la sentencia dictada por la Sección Primera de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Canarias, con expresa condena a costas de la administración recurrente".
La sentencia del TSJC a la que se hace referencia, de febrero de 2005 y que ahora confirma el TS, declaraba nulo el Concurso de Adjudicación de Nuevas Farmacias convocada por la Conserjería de Sanidad del Gobierno de Canarias, nulidad "erga omnes" o a todos los efectos, o lo que es lo mismo, tal y como si el acto declarado nulo y sus efectos nunca hubieran existido.
Posibles efectos
Las consecuencias de este varapalo a la Comunidad Autónoma podrían arrastrar además de a las 83 farmacias que eran objeto de aquel concurso también a todos los concursos de Farmacia que se han realizado posteriormente, puesto que dependían del primero y cuya nulidad ha sido ahora confirmada, lo que podría convertir este asunto en un nuevo "caso Tebeto", cuyas indemnizaciones han hecho tambalear la Tesorería de la Comunidad Autónoma, dado que gran parte de los farmacéuticos compraron los locales de las farmacias que les fueron adjudicadas por el concurso declarado nulo y que ahora podrían tener que abandonar.
Eso sin hablar de otros daños resarcibles, como las indemnizaciones a los trabajadores que perdieran su puesto de trabajo y de las que en última instancia también tendría que responder el Gobierno de Canarias.
Recordemos que el recurrente, un catedrático de Farmacia, recibió supuestamente de los responsables un mensaje que probablemente resulte conocido: "La sentencia se la enviaremos a Santa Lastenia", en referencia a su avanzada edad.
Sin embargo, se da la circunstancia de que el hombre, que sigue vivo y en buen estado de salud, ha recibido la notificación en su casa.
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