JORNADA, S/C de Tenerife
El campeón del K1 Canarias, Dani Montes de Oca, vivió el sábado la noche más feliz de su carrera deportiva. Su triunfo en el torneo de menos de 71,5 kilos de peso le encumbró como un púgil ajustado al kickboxing más moderno, duro pateador y rápido y explosivo boxeador. Montes de Oca, que reconoció haber tenido suerte en los cruces, dio un paso firme en una carrera que no se desvaneció ni siquiera con aquellas dos duras derrotas que sufrió a manos de Goyo Domínguez.
El pupilo de Moisés Ruibal aún no cabe en sí mismo a la hora de analizar el torneo. El púgil capitalino sigue siendo presa de la felicidad pese a los dolores y las magulladuras que presenta en su cuerpo. "Esta ha sido la mejor noche desde que llegué al kickboxing" afirmó con rotundidad Montes de Oca, que reconocía que "la verdad es que tuvimos suerte en el sorteo porque me tocó el rival que queríamos para la primera ronda porque pensábamos que era el más flojo aunque al final me complicó más de lo que creíamos y luego en la semifinal con Ramírez sabía que estaba tocado del muslo y basé mi trabajo en eso".
Montes de Oca desveló que en la final "empezamos trabajando igual hasta que me di cuenta de que Jonay tenía el muslo dañado y fui a por él". "Nadie se esperaba que los dos tinerfeños llegáramos a la final con los peleadores que había en el cartel y esto es un triunfo importante para el kickboxing tinerfeño", manifestó un orgulloso Montes de Oca que le dedicó el triunfo "a mi familia, a mi entrenador y a mis compañeros de gimnasio".
El otro finalista del torneo, Jonay Risco, destacó su enorme mérito al pasar dos rondas superando a rivales de la entidad de El Bilaly y Chacón, aseguró estar "súper contento" por el papel realizado.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD