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P.FUMERO, S/C de Tenerife
La Dirección General de Tráfico y la Guardia Civil de Tráfico celebraron ayer el primer medio siglo de lucha por la seguridad vial en España y Canarias. Cincuenta años después de la creación de lo que hoy conocemos como ambas instituciones, la reducción de los muertos, los heridos y los accidentes en las carreteras continúan siendo el principal reto. Para conmemorar la efeméride, a mediodía de ayer se celebró un acto protocolario en la Subdelegación del Gobierno presidido por el subdelegado, José Antonio Batista; el comandante del Sector de Tráfico del Archipiélago, Benito Monzón, así como por el jefe provincial de Tráfico, Ramón Guerra.
El evento estuvo apoyado por la proyección de dos documentos audiovisuales que reflejaron la evolución de dichos organismos en paralelo con la sociedad del país, así como los cambios en la realidad del tráfico rodado, las vías de comunicación, los vehículos, los conductores y las normas legislativas para reforzar la seguridad de los usuarios de los automóviles y motocicletas.
El comandante Benito Monzón recordó que la Guardia Civil ya controlaba el tránsito por los caminos poco tiempo después de que el Duque de Ahumada creara el cuerpo de seguridad. Después de la Guerra Civil, fueron los miembros de la Policía Armada y de Tráfico quienes se ocuparon de dichas tareas, hasta la creación de la Guardia Civil de Tráfico como tal.
Monzón explicó que el Sector de Tráfico de Canarias se fundó en 1961 para vigilar las pocas carreteras que entonces se hallaban asfaltadas y los 600 kilómetros de pistas y caminos de tierra que por aquel entonces existían en las dos provincias.
Para llevar a cabo las tareas encomendadas, el Instituto Armado disponía de 38 motoristas, ocho conductores de auxilio y una docena de especialistas en atestados.
En el transcurso del acto se reconoció el esfuerzo y sacrificio de los profesionales de la Benemérita para desarrollar los diversos trabajos encomendados, desde el sancionador hasta el de auxilio en carretera.
El comandante Monzón recordó que durante el medio siglo de existencia de la Guardia Civil de Tráfico han fallecido 311 agentes en acto de servicio y el último en la provincia de Santa Cruz de Tenerife fue un miembro del destacamento de La Laguna, Francisco Javier García Guijarro, en 2003.
Monzón valoró positivamente que, a lo largo de los últimos cinco años, la siniestralidad ha descendido en Canarias casi un 60 por ciento, que supera ampliamente las expectativas, fijadas en un 40 por ciento.
José Antonio Batista comentó que las diferentes medidas aprobadas por el Gobierno del Estado en los últimos años han contribuido decisivamente a reducir el número de víctimas mortales, los heridos y los accidentes graves. El subdelegado mencionó la entrada en funcionamiento del carné por puntos, argumentando que "gracias a él se conduce mejor"; los radares fijos, las campañas de prevención y la educación vial dirigida a los escolares.
El "año negro" en las estadísticas de fallecidos en las carreteras de la provincia de Santa Cruz de Tenerife fue 1989, cuando se registraron 128 muertos por accidente de tráfico. Hasta finales de junio de 2009, las víctimas mortales ascienden a 11, según explicó ayer Ramón Guerra.
Además, 388.000 conductores de Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro se han beneficiado de la bonificación de puntos en el carné de conducir, en base a su buena conducta al volante.
El centenar de funcionarios que trabajan en las sedes de Santa Cruz de Tenerife y La Palma en la Jefatura de Tráfico tramitan anualmente unos 90.000 expedientes sancionadores.
Canarias, con 736.000 vehículos matriculados es una de las comunidades autónomas con mayor volumen de parque móvil, sobre todo si se tiene en cuenta la cantidad de población.
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