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G. MAESTRE, Valverde
"Lo hemos conseguido", le dijo un bailarín a otro tras la entrada de la Virgen de los Reyes a la iglesia de la Concepción de Valverde después de más de 17 horas de camino, pero ese pensamiento no era particular, porque los miles de fieles allí congregados los ovacionaron y jalearon para recompensarlos por el esfuerzo hecho.
Habían sido alrededor de 28 kilómetros danzando sin parar, haciendo sonar los pitos sin descanso y tocando los tambores hasta el punto de que las manos no aguantaban más y derramaban sangre, pero ni uno sólo se rindió: la patrona debía llegar a Valverde para cumplir con el voto dado en 1741 tras conceder agua en abundancia tras una larga sequía.
Durante el largo y, en ocasiones, tortuoso camino, sólo hubo un pero, el enfrentamiento entre los pueblos de El Norte y Valverde en la Raya de Tejegüete por la demora a la hora de entregar a la Virgen, que se saldó con la prohibición de que los primeros pudieran bailar en el templo capitalino ante la sagrada imagen, lo que provocó la desilusión y el desconsuelo de muchos. "Llevamos cuatro años esperando este momento y ahora no nos dejan disfrutarlo", balbuceaba entre llantos una joven bailarina de El Norte que aún no se creía lo sucedido.
Polémicas aparte, el recorrido hasta Valverde fue todo un éxito, salvo por el colapso de coches registrado tanto en los accesos a la ermita de La Dehesa como en la Cruz de los Reyes. Miles de personas -las cifras que se barajan apuntan a más de 25.000- participaron en la Bajada de una manera u otra, sin que se registrara ningún incidente destacable.
Ya en Valverde, tuvo lugar el recibimiento oficial de la Virgen, en la zona del cementerio, por parte de la Corporación local al completo, con el alcalde, Agustín Padrón, a la cabeza.
Apertura del corso
A este encuentro con la bella talla también acudieron las autoridades insulares, pues allí estaba el presidente del Cabildo, Tomás Padrón, y varios miembros de su corporación; las autoridades regionales, encabezadas por el presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero, y miembros del clero, como el obispo de la Diócesis Nivariense, Bernardo Álvarez.
Sin embargo, sólo el alcalde de la capital herreña tuvo la oportunidad de estar cerca de la Virgen, ya que fue el encargado de cumplir con la tradición de darle a la patrona el bastón de mando municipal. Era la primera vez, desde la salida de la ermita, a las 5 de la mañana, que el corso se volvía a abrir y ese mero gesto emocionó a muchos de los presentes.
Con el incesante sonido de los pitos y los tambores, los bailarines de Valverde fueron completando todo el recorrido hasta llegar a las inmediaciones de la plaza, donde, para ese entonces ya los esperaba una multitud de fieles que no dejaban espacio libre alguno.
Todos querían ver a la Virgen de los Reyes. "Mami, ya está ahí, ¡ya la veo!", le dijo una niña de corta edad a su madre señalando a una de las esquinas de la plaza, a lo que esta le contestó con una sonrisa: "que no, Reyes, que todavía queda un ratito para que llegue, yo te aviso".
Y es que las ansias por ver el corso en el que se transporta a la Virgen eran muchas, y saber que ya estaba a escasos metros aumentaba los nervios.
"Madre, que nunca nos falte tu mirada", es el lema elegido por la Fundación Virgen de los Reyes para esta bajada, algo muy acertado porque todos los allí congregados querían verle los ojos a la Virgen. "Yo aguanto, porque cuando estoy cansado por el recorrido, la miro y se me quita todo", dijo con una gran sonrisa en la boca un caballero de 75 años a su llegada a la iglesia.
Finalmente, rodeado de cientos de personas, el corso apareció, y los aplausos y los gritos de ¡Viva la Virgen, Viva! corrieron desde el interior del templo hasta la plaza.
"Ahora sí, mamá, ya llegó. Súbeme a la pela para poder verla", pidió mimosa la misma niña. Para ese entonces, ya pocos podían mantener la compostura y los ojos delataban con su humedad lo intenso de las emociones.
Valverde entregó a la Virgen al clero y ésta entró en volandas por la iglesia, donde la esperaban cientos de personas, puede que hasta miles de vecinos desde hacía horas. "No me creo que ya esté aquí", manifestó un señor de avanzada edad a una joven que tenía al lado, "pensé que no llegaría a verla en mi pueblo nunca más, pero ella me ha concedido el poder estar hoy aquí y por eso vengo".
Las discretas lágrimas habidas hasta ese entonces se transformaron en un caudal que afectaba por igual a los bailarines, las autoridades y los asistentes.
Colocada ya en su lugar de honor, y con la presencia cercana de San Telmo, San Juan, San Lorenzo y San Isidro, todos los bailarines y tocadores demostraron su arte ante su Madre Amada con la misma frescura con que lo habían hecho al principio del día.
Pero fue cerca de la medianoche, ya a solas con su pueblo, cuando la Virgen recibió miles de miradas llenas de amor, besos lanzados al aire y rezos y promesas que sólo sus dueños conocen. "Sí, lloro -dijo una mujer en voz alta-, pero no es porque se haya terminado la Bajada, sino porque siento que ya ha comenzado la de 2013".
agenda
Un mes repleto de actos
Lejos de descansar tras un viaje tan largo, la patrona de El Hierro será la protagonista de 22 actos antes de volver a su ermita de La Dehesa. Primero se celebrará el Novenario prometido en la firma del Voto Herreño en 1741. Serán días de recogimiento y oración que darán paso a la Fiesta Real.
Para esa cita del domingo próximo, todos los pueblos, con sus respectivos bailarines y tocadores, se darán cita en Valverde para realizar una Venia General. A continuación, el obispo de la Diócesis, Bernardo Álvarez, presidirá la eucaristía y, al término, impartirá la Bendición apostólica. A las 12:30 horas saldrá la imagen de la Virgen de los Reyes en procesión. Hasta el sábado 18, tendrán lugar diferentes actos religiosos, entre los que destacan el Día del Enfermo, el lunes 13, y el Día de los Matrimonios y las Familias del día 17, en el que se renovarán las promesas matrimoniales de todas las parejas casadas desde 2005 hasta la actualidad, y se presentarán todos los hijos nacidos durante ese mismo periodo.
A partir de ahí, la sagrada talla se desplazará a la ermita de Santiago en Valverde, a la iglesia de San Pedro en El Mocanal, la iglesia de Nuestra Señora de la Consolación en Sabinosa, la iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria de Frontera, la parroquia de San Andrés en el pueblo del mismo nombre, la iglesia de San Antonio Abad en El Pinar, la parroquia del pueblo de Tesine, y volverá a la iglesia de La Concepción de Valverde, de donde partirá el 1 de agosto.
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