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Muchos candidatos quieren sumarse a la red española de ciudades lentas

Siete ciudades españolas forman parte ya de la red internacional "Cittaslow". Las exigencias para formar parte de este grupo hacen referencia a la política medioambiental, a la calidad de sus servicios e infraestructuras y al nivel de concienciación de sus gentes, entre otros. El caracol es el logotipo del "slow".
5/jul/09 01:39
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EFE, Madrid

Muchas son las pequeñas ciudades y poblaciones que aspiran a incorporarse a la red española de ciudades lentas, "Cittaslow", no sin antes pasar un minucioso proceso de evaluación que certifique el cumplimiento de unas exigencias que garanticen que son excelentes lugares para vivir.

A nivel internacional, esas exigencias hacen referencia a su política medioambiental, a la calidad de sus servicios e infraestructuras, al fomento de las nuevas tecnologías para hacer más confortable la vida de los ciudadanos, a la protección de los productos autóctonos y al nivel de concienciación de sus gentes.

Este mes de julio, seis de las siete poblaciones españolas que ya tienen dicha certificación -Palafrugell no asistirá-, y que se constituyeron en asociación el año pasado, se reunirán en la lenta localidad turolense de Rubielos de Mora para decidir esos criterios concretos de evaluación.

Joan Catalá, alcalde de Begur (Girona) y presidente de la red española de "Cittaslow", destaca el "interés creciente" por entrar a formar parte de este club de la excelencia que hace de la lentitud una filosofía de vida "incompatible con el ritmo acelerado de una gran urbe".

"Nuestro objetivo", -dice Joan Catalá en declaraciones a Efe- no es crear una marca turística; en tal caso, podría ser una consecuencia, pero no una meta".

Rosa Pedret, responsable de Turismo en otra población lenta, Pals, también en Girona, y donde tiene su sede la red española de "Cittaslow", destacó que en su ánimo no está "vivir en el pasado, sino en el presente y de cara al futuro, sin oponernos al progreso. Quizás sea solemnizar lo obvio, ese deseo de una vida tranquila, pero mucha gente no lo practica en el día a día", comentó.

Entre los aspirantes a formar parte de la red figuran seis municipios jienenses -Alcalá la Real, Alcaudete, Castillo de Locubín, Frailes, Valdepeñas de Jaén y los Villares- en la Sierra Sur de esta provincia andaluza, y que suman una población de unos 50.000 habitantes.

Detrás de este proyecto está Dolores Priego, directora de la UTEDLT (Unidad Territorial de Empleo, Desarrollo Local y Tecnológico) de esa comarca jienense, quien trabaja para "hacer valer la calidad de vida de nuestro territorio, donde ya se vive bien".

Carlos Andreu, consultor y profesor visitante en varias universidades, se gana la vida dando conferencias sobre "la felicidad" a una audiencia que casi siempre está formada por altos ejecutivos. "Les digo que la velocidad", comenta, "nos impide disfrutar de las cosas normales. De ahí la necesidad de encontrar momentos de lentitud en una vida rápida".

Eliminar el tráfico

Los más radicales hablan de eliminar el tráfico en las ciudades, incluso de prohibir los relojes, pero no todo son utopías entre quienes proclaman las bondades del movimiento "slow", una filosofía de vida que, aunque pueda parecer ingenua, anima a levantar el pie del acelerador para vivir a la velocidad de un caracol.

Precisamente, un caracol es el logotipo elegido por las pequeñas ciudades -no más de 50.000 habitantes- y pueblos que pertenecen a la red internacional de Cittaslow. Así, de manera tan gráfica, quieren dar a conocer al mundo su apuesta por una forma de vida lenta, más racional, plena, sostenible y humana.

Carl Honoré, autor del libro "Elogio de la lentitud" (RBA), es uno de los teóricos de este movimiento mundial que promueve un ritmo sosegado hasta en las actividades más cotidianas del ser humano. Para este periodista canadiense, una vida rápida es una vida superficial, de ahí que la lentitud no tenga nada que ver, sostiene, con la ineficacia, sino con el equilibrio.

Ese ejército "silencioso" de personas amantes de lo lento a los que Honoré se refiere huyen del "aquí te pillo aquí te mato".

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