MÉNDEZ/MERINO, S/C de Tfe.
La crisis económica y por ende social ha disparado las situaciones de emergencia en muchos ciudadanos y ha cambiado hasta el perfil de los numerosos usuarios que cada día acuden al comedor del Albergue Municipal de Santa Cruz, ubicado en la calle Azorín para satisfacer esta primera necesidad. Así lo manifestaron a EL DÍA los responsables de este recinto, que reparte unas 300 comidas al día y donde residen de manera fija cerca de 90 personas.
Este periódico visitó hace unos días el Albergue en el momento de la máxima afluencia de personas que hacían cola para entrar a comer a las 12:30 horas y pudo comprobar las instalaciones del recinto, además de probar el menú del día: espaguetis a la boloñesa y rancho, acompañado de pan, agua y fruta.
A esa hora, la cocina, con utensilios de tamaño industrial, estaba ultimando lo necesario para dar de comer a las trescientas personas que demandan el alimento del mediodía.
La mesa caliente contenía los recipientes que mostraban los dos platos del día, que estaban en su punto. La pasta "al dente", caliente y con un aliño muy sabroso. "Sólo falta el queso rallado para acompañar la pasta, pero en época de crisis ni se exige", comenta el cocinero, quien ataviado con bata blanca, delantal y gorro seguía dando vueltas al potaje que cocía en el fuego para la cena.
Las mesas del comedor, cubiertas con hule limpio, esperaban a los comensales que aguardaban en la puerta, en una ordenada fila, y estaban a punto de entrar. Mientras, los auxiliares de cocina empezaban a repartir en las bandejas metálicas las raciones de los dos platos de comida, el postre y la bolsa del pan con los cubiertos de plástico y el vaso.
Las jarras de agua estaban en la mesa para distribuir el líquido "a discreción" entre los comensales. Una vez comprobada la calidad de la comida la visita continuó por el resto de las zonas.
Esta infraestrucutra da cobijo a unas 90 personas cada noche. Cada una dispone de una pequeña habitación individual, que organiza como quiere. Todas las estancias tienen un armario ropero. Las habitaciones de mujeres se encuentran a la izquierda de la entrada y las de los hombres a la derecha. En ambos pabellones hay cuartos de baño y duchas. El albergue acoge a las personas sin hogar que desean tener un techo para dormir, pero todas tienen que respetar las normas de funcionamiento. La principal es el horario de entrada y salida del recinto. Todas las personas que duermen allí tienen que abandonar el lugar por la mañana y dejar ordenada su habitación para facilitar la limpieza. Un grupo de personas, pertenecientes a una contrata, se encarga de esta tarea y logran mantener la instalación en buen estado. Algo realmente difícil, teniendo en cuenta el uso.
Además del comedor y de las habitaciones, el Albergue Municipal también ofrece un servicio de duchas y de lavado de ropa, para aquellas personas que sólo desean eso. La entrada para estas dependencias es distinta; es un acceso que comunica con la calle y tiene un horario.
Asimismo, el recinto acoge la oficina de la Unidad Móvil de Acercamiento (UMA), que se encarga del seguimiento de las personas indigentes que viven en la calle, con el fin de "venderles" las dulzuras del albergue, por si no lo conocen, para que no se vean obligados a pernoctar en la vía pública.
Los trabajadores de este servicio público tienen "controladas" a todas las personas que tienen esta situación en Santa Cruz. Saben su nombre, pero reconocen que no logran que todos acudan a dormir al albergue, "porque debe ser un acto voluntario y no se puede obligar a nadie".
Según los datos de la UMA habría 278 casos registrados, de ellos el de 36 personas que habitualmente pernoctan en la calle. En total podría hablarse de unos 150 "sin techo" en la capital tinerfeña, aunque no todos al mismo tiempo.
El último recurso visitado en este día en el Albergue municipal de Santa Cruz fue la UTS, que recibe en primer lugar a la persona que llega, a través de la acción de los trabajadores sociales.
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