JORNADA, S/C de Tenerife
Cristo Marrero Henríquez (10 de noviembre de 1978, Las Zocas) dejó de ser el pasado martes jugador del Tenerife. Atrás quedaron ocho temporada en el club, dos en el filial y las seis siguientes como integrante de la primera plantilla, y miles de experiencias y recuerdos que hicieron del canterano todo un símbolo del tinerfeñismo.
Su contrato con el club blanquiazul finalizó hace cinco días y los dirigentes optaron por no renovárselo, con lo que la carrera deportiva del que fuera capitán del representativo llega a un punto y seguido, pues el atacante no tiene la intención de dejar la práctica del fútbol en el ámbito profesional.
De momento, Cristo disfruta de sus vacaciones sin dejar de "matar el gusanillo" con el acercamiento al deporte que le apasiona. Sin ir más lejos, el viernes participó en un partido benéfico en Fuerteventura y se encontró con los futbolistas Héctor Sánchez, del Tenerife, y Braulio, del Zaragoza. Entretanto, estudia las ofertas que recibe de equipos españoles de Segunda División (A y B) y también alguna que otra procedente del extranjero. En realidad, le apetece bastante cambiar de aires, aunque sea durante un par de temporadas, pues asegura que, con 30 años, todavía tiene cuerda para rato. Después, una vez de regreso a casa, mantendrá en pie la promesa de colgar las botas en Las Zocas. Esa no será la despedida de Marrero del mundo del fútbol, pues recientemente obtuvo el título de Entrenador Nacional y tiene la idea de pasar a los banquillos en un futuro no muy lejano. Y quién sabe, es probable algún día vuelva al Tenerife. Al menos, Miguel Concepción le dejó abiertas las puertas de la entidad blanquiazul después de mantener con él una reunión en la que el presidente le confirmó que no contaba para el proyecto que continuará en Primera División.
Ocurrió unos días antes del último partido de la Liga 2008/09. "Teníamos pendiente una charla y me dijo que no me iban a renovar el contrato", revela Cristo, que en ningún momento puso pegas a la decisión del dirigente. "Respeto mucho la determinación que tomó y ahora sólo pienso en seguir adelante", advierte dejando claro que supo asimilar su adiós al Tenerife.
No obstante, está convencido de que el 21 de julio, cuando el equipo de Oltra comience a ejercitarse con vistas a la temporada 2009/10, le entrará "un poco de pena", ya que enlazó seis veranos consecutivos realizando la pretemporada con el representativo y se sentirá extraño al no tener que acudir al Heliodoro o viajar a La Palma a finales de mes, pero "esta profesión es así".
Para compensar ese sinsabor, cree que por esas fechas ya tendrá garantizado su nuevo destino profesional. ¿Hacia dónde apunta su brújula? Las propuestas no le han faltado en los pocos días que han pasado desde que terminó la Liga. Por ahora, ha sido tentado por un montón de clubes de Segunda B, uno de ellos de Gran Canaria, y también se han interesado en su situación equipos de la categoría superior, que es en la que le gustaría continuar. De todos modos, Cristo no descarta estrenarse en Primera, aunque para ello tenga que salir del país. "Tengo ganas de salir y ver qué pasa. Si no me convence nada de España, mi iré fuera, estoy convencido de ello", explica el goleador, al que, por ejemplo, le ha surgido una opción para emigrar a la competición de Bélgica.
Con la tranquilidad de saber que podrá elegir, confiesa no tener "prisas" por decantarse por una u otra alternativa, ya que su única prioridad pasa por "escoger el mejor sitio y disfrutar de las vacaciones". A la hora de exponer sus preferencias, tampoco da demasiadas pistas. Cristo se ve en Segunda o Primera, "en algún país, por ahí".
Lo que sí descarta es que vaya a vestir la camiseta de la Unión Deportiva Las Palmas, principalmente porque no le han llamado desde el club presidido por Miguel Ángel Ramírez. Además, sostiene que hay cosas que no pueden ser. "Respeto a ese equipo y espero que pronto ascienda a Primera, para poder ver de nuevo un derby, pero ya he llevado durante muchos años el uniforme del Tenerife, que es el mejor de Canarias, y me quedo con esa experiencia", matiza Marrero.
También tiene claro cómo será su despedida del fútbol en activo, en la faceta de jugador. "Por su-puesto que mi último año lo pasaré en el equipo de mi barrio, con mis amigos", señala en alusión a su vínculo con la UD Las Zocas, club en el que inició su carrera.
A continuación, dentro de tres o cuatro años, o quizás un poco más si retrasa su retirada, le gustaría seguir cerca de los terrenos de juego, pero no dentro, sino dando órdenes desde una banda. "Quiero seguir relacionado con el fútbol, así que cuando deje de jugar, empezaré una etapa como entrenador", anuncia Cristo, que pudo finalizar el Grado Nacional del curso de técnicos con la ayuda de sus profesores, a los que quiso mandar un "abrazo" porque le "echaron una mano en todo momento". Y es que no le resultó sencillo compaginar la rutina diaria como futbolista con la asistencia a las clases teóricas.
Tampoco descarta retornar al Tenerife algún día. El hecho de que Miguel Concepción le dejara "las puertas abiertas" del club le hace albergar esperanzas en ese sentido, pero "ya se verá más adelante".
Y cómo no, ya sea en el extranjero o en un equipo nacional, el protagonista vivirá como el aficionado más entusiasta el reencuentro del Tenerife con élite. A falta de que comience la competición, Cristo se mantiene al tanto de todas las novedades que surgen del Callejón del Combate. "Sigo la información a diario y me alegro de las renovaciones de Ricardo y Sergio, porque quiero que todos disfruten al máximo de la Primera División", categoría en la que los de Oltra harán "un buen papel", ya que "si un equipo rinde bien en Segunda, también es capaz de hacerlo así en la división superior".
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