La SENSIBILIDAD y la concienciación en nuestro Archipiélago sobre la importancia de una adecuada gestión de los residuos urbanos es cada vez mayor. Día a día crecen los particulares, las empresas privadas y las instituciones públicas que apuestan por el reciclado y que toman medidas para reducir el impacto ambiental y el deterioro que provocan las basuras.
Se camina, por tanto, hacia una madurez ecológica y protección de los recursos naturales, que son aliados fundamentales de nuestro progreso y desarrollo sostenible. No quiere ello decir, sin embargo, que aún no falte un largo camino por recorrer, y para el que resultan imprescindibles acciones como las que ha proyectado el Cabildo de La Gomera con el fin de garantizar la máxima utilidad del Complejo Medioambiental El Revolcadero, en el que se depositan los desechos de toda la Isla.
La institución insular colombina plantea una extensión y mejora de las instalaciones, que exige una inversión de 900.000 euros, tal y como ya se ha informado a la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación Territorial del Gobierno canario, con la que existe un convenio de colaboración para garantizar el correcto funcionamiento del recinto, y a la que acudimos en busca de financiación.
Garantizar el tratamiento y depósito adecuado de los residuos urbanos es fundamental para conservar nuestro legado natural, de ahí que, pese a la crisis y las dificultades económicas actuales, se abogue por ampliar la impermeabilización del vaso del vertido y adecuar una zona de carga y descarga de desechos, además de instalar un tren de captación de chatarra.
Nos planteamos también realizar una gestión insular del reciclado, para lo que en las últimas semanas se han mantenido diversas reuniones con todos los alcaldes de la Isla a fin de llegar a un acuerdo que permita separar y reutilizar artículos como el papel, el cartón, los envases de plástico y vidrio. El objetivo es abaratar costes y realizar una recogida selectiva incluso en los pueblos más pequeños, ya que por ley sólo es obligatorio reciclar en los municipios de más de 5.000 habitantes.
La fórmula insular enlaza, además, con las obligaciones que nos impone la Carta Europea de Turismo Sostenible que suscribimos en el pasado año, y tendría otra ventaja importante, que es la posibilidad de aumentar la vida útil de El Revolcadero, ya que se sacaría de la Isla un mayor número de residuos reaprovechables y se reducirían los envíos al Complejo Medioambiental, puesto en marcha en octubre de 2004, y con el que se clausuraron los vertederos ilegales que funcionaban en la Isla, para iniciar después un proceso de recuperación que ya es visible en lugares como Puntallana, en San Sebastián.
El proceso comenzó con la llegada del nuevo siglo, pues desde el año 2000 se empezaron a ejecutar obras de adecuación en El Revolcadero, acondicionando los accesos, encauzado la evacuación de las aguas de escorrentía y emplazando un triturador y zona de almacenamiento de residuos peligrosos. Además, se han combatido los desperfectos causados por fuertes precipitaciones o incendios, reforzado la impermeabilización del vaso y actuado para garantizar la seguridad.
También se ha acometido la instalación de infraestructura adecuada para la cremación de residuos específicos como los que proceden del Matadero Insular, y firmado el referido convenio de colaboración con el Gobierno de Canarias para la ejecución de varios proyectos de mejora relacionados con la celda de vertido; reparación de la lámina de impermeabilización, ampliación de las instalaciones de baja tensión e implantación de un sistema de extinción de incendios mediante espuma física.
De forma continuada hemos ido atendiendo las demandas necesarias para el correcto desarrollo de la limpieza y conservación del entorno, un campo en el que tampoco podemos olvidar los trabajos que se acometen a través del Plan de Empleo Insular y la limpieza integral de los núcleos urbanos y su entorno, además de la gran aportación que se realiza a través del Punto Limpio, al que deben acudir los ciudadanos para desprenderse de artículos como muebles y electrodomésticos que hayan agotado su vida útil.
Conviene, en consecuencia, que mantengamos la acción pública, que obliga a todas las instituciones a desarrollar iniciativas grandes y también trabajos más pequeñas, como puede ser la instalación de papeleras y contenedores en número suficiente. Y conviene, asimismo, que todos tomemos conciencia de la importancia de cuidar lo que nos rodea, pues evitar un gesto tan sencillo y que puede resultar insignificante como tirar un papel al suelo conlleva, sin lugar a dudas, grandes ventajas para evitar la degradación medioambiental y mejorar nuestra imagen de cara a quienes nos visitan.
* Presidente del Cabildo
de La Gomera
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