AG., Tegucigalpa/Washington
Manuel Zelaya ratificó ayer que hoy regresará a Tegucigalpa junto a varios jefes de gobierno de Latinoamérica, desoyendo la petición del nuevo ministro de Defensa, Adolfo Sevilla, que le instó a que no regrese al país hasta que haya asumido el nuevo Gobierno que surja de las elecciones de noviembre próximo.
El depuesto presidente pidió a sus seguidores que lo vayan a recibir sin armas y a quienes lo derrocaron les advirtió que "están rodeados" y que "tendrán que rendir cuentas por el genocidio que están cometiendo".
Previamente, el nuevo Gobierno de Honduras de Roberto Micheletti anunció ayer que denuncia la carta de la Organización de los Estados Americanos (OEA) con "eficacia inmediata", tras la visita del secretario general del organismo, José Miguel Insulza.
La vicecanciller del gobierno de Micheletti, Marta Lorena Alvarado, precisó que la decisión se debe a que "la OEA cree que en su seno ya no existe espacio para Honduras, para los estados que aman su libertad y defienden su soberanía" y "a pesar de que Honduras ha participado en el sistema interamericano desde sus primeros pasos en 1889".
La decisión de denunciar la carta del organismo implica el no reconocimiento de aplicación de las normas y de la jurisdicción de la OEA, según explicó el ex canciller Guillermo Pérez Cadalso.
Sin embargo, el artículo 143 de la carta del organismo establece que "transcurridos dos años a partir de la fecha en que la Secretaría General reciba una notificación de denuncia, la presente Carta cesará en sus efectos respecto del Estado denunciante, y éste quedará desligado de la Organización después de haber cumplido con las obligaciones emanadas de la presente Carta".
Alvarado también manifestó el "repudio" del gobierno no reconocido internacionalmente de Honduras contra las intenciones de imponerles "medidas unilaterales" y afirmó que la OEA "no es un tribunal de justicia".
"Se pretende imponer resoluciones unilaterales, indignas, sin que el gobierno legítimamente constituido sea escuchado, irrespetando el principio de la igualdad soberana de los Estados", dijo.
La declaración se produjo después de que el secretario general visitara Honduras para entrevistarse con representantes del Poder Judicial, las iglesias, candidatos presidenciales, representantes de colectivos sociales y diplomáticos, entre otros. Al término de la visita, Insulza afirmó que "el resultado claro es que la ruptura del orden constitucional persiste y que los que hicieron esto no tienen por el momento ninguna intención de revertir esa situación".
Del mismo modo, el representante de la OEA afirmó que la renuncia del gobierno del nuevo presidente de Honduras, Roberto Micheletti, al organismo interamericano "no tiene efecto jurídico" porque el Ejecutivo carece de legitimidad.
Entre tanto, este organismo reanudó ayer la XXXVII Asamblea General Extraordinaria en Washingron para negociar una resolución encaminada a suspender la participación de Honduras por el golpe de Estado del pasado domingo.
Igualmente, la Iglesia Católica de Honduras, que expresó su apoyo al Gobierno de Micheletti, pidió a Zelaya que reconsidere su regreso porque "podría desatar un baño de sangre".
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