PASO SOBRE la visita y la "cumbre" correspondiente Gobierno Central-Gobierno autónomo, que más bien fue una montañita de arena de la que hacen los pibes en la playa de Las Teresitas. A pesar de todo, Rodríguez Zapatero entonó aquel latinajo de César cuando dio cuenta de la victoria romana en la Guerra de las Galias. Lo de "veni" y "vidi" puede que sea verdad, pero lo de "vinci", de eso nada, y puesto que no sé cómo se dice en latín "fracaso" o "no acertar ni una", no digo nada de esta fugaz visita del presidente del Gobierno a Canarias, que dejó en todos, menos en él y en su compaña, el peor sabor de boca. Y dejo de tratar de estos contactos porque es como hablar de porquerías en la mesa. Por poca materia gris que le quede en los sesos, porque, sin ser una lumbrera, parece que cada vez pierde un poco, o un mucho, de ese componente cerebral donde dicen que reside la inteligencia, a Zapatero, aunque no lo tiene asumido del todo, las encuestas, como la última divulgada hace pocos días, le dicen que su tiempo de "mandamás" está limitado. A fuerza de decir mentiras y de inventarse leyes contra natura, contra el sentido común y contra la misma Constitución, como la reforma, para peor, de la Ley del Aborto, los matrimonios de machos con machos y de hembras con hembras, la credibilidad de Zapatero anda por los suelos. Las dos derrotas electorales, la de las autonómicas de Galicia y la de las Europeas, han dicho las penúltimas palabras y los palos de ciego que intenta dar a la crisis lo acaban de jeringar junto con los batiburrillos que ha llevado a cabo dentro de su actual Gobierno, en los que hay ministros y "menistras", que dicen en mi pueblo, que aparte que no los conocen ni en su casa, se presentan a oposiciones con los tontos de pueblo y las pierden.
Parece ser que, últimamente, estos gobernantes, escogidos adrede entre los que menos saben de las misiones de sus respectivos departamentos, a la manera de Berlusconi, pero con la diferencia de que el primer ministro italiano lo que escoge son tías tremendas, ahora se dedican a guerras internas y están como perros y gatos. Ante estos despropósitos que completan un cuadro desolador, ya no se callan ni los barones socialistas, los cuales, por lo que estarán viendo y sufriendo, no pueden guardar silencio. En cuanto a Zapatero, no se sabe, aunque se supone, que lo que pretende es que, como a él le falta un agüita, que dicen en el campo, aunque yo creo que lo que le falta es una catarata, no quiere que nadie sea más listo que él y, por eso, pone berzoques y berzocas en el Gobierno, como estamos viendo y padeciendo los españoles.
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