G. MAESTRE, El Hierro
No hay motivo alguno que impida a los herreños acudir al encuentro con la Virgen de los Reyes a juzgar por lo que se vio ayer en la Bajada. Andando, en burro, a caballo, incluso en cochecito para bebé o en silla de ruedas, parece que no hay fiel que se pierda la oportunidad de caminar junto a la Madre Amada por difícil que pudiera parecer llegar hasta la cumbre, subir montañas, atravesar valles de gravilla o incluso soportar el fuerte calor que ayer se registró en El Hierro.
De ahí que la Bajada de ayer pasará a la historia por ser la de la unión; no hubo nadie que mirara por encima del hombro a nadie, fueras de donde fueras eras bien recibido y ayudado, los pueblos no se pelearon a la hora de entregar la sagrada talla y los bailarines y tocadores estaban tan motivados que los tiempos se acortaron hasta 30 minutos sobre el horario previsto.
No eran ni las cinco de la mañana y los herreños se agolpaban en la puerta de la ermita de La Dehesa para demostrarle a su querida patrona la devoción que sienten por ella. Había mujeres y hombres, niños y ancianos, personas con alguna discapacidad y muchos jóvenes.
Dicen en El Hierro que "por ver a la Madre Amada no importa la caminada", y razón tienen, porque los miles de fieles que la acompañaron desde las cinco de la madrugada hasta cerca de la medianoche de ayer, con el simple propósito de ver de cerca los ojos de la Virgen, parecían llenarse de energía y olvidar el agotamiento, el dolor y hasta el insufrible calor que estuvo presente en más de la mitad del periplo.
"La Bajada siempre es la misma, pero nunca es igual", comentaba una señora a sus nietos a las puertas de la ermita, a escasos minutos de que la Virgen saliera entre los aplausos de la multitud.
De madrugada y con un cielo repleto de estrellas, tan cercanas que daban la sensación de poder rozarse con los dedos, en los alrededores de la ermita de la Virgen se vivió un clima especial, casi divino. Frente a la tremenda oscuridad que todo lo envolvía, una única luz señalaba la ubicación del templo, de ahí que al acercarse los caminantes notaran cómo se les aceleraba el corazón y comenzaban las ansias por poder tener enfrente a la MadreAmada.
Su salida fue primero silenciosa y más tarde estruendosa, puesto que los aplausos y los gritos de "Viva la Virgen, Viva" no tardaron en aparecer. A hombros de los pastores primero y de las autoridades de la Isla después, la divina talla más que caminar hasta la Piedra de los Regidores parecía que volara. Y todo ello aún en el más respetuoso silencio y con la única luz de los faroles y linternas que los devotos llevan consigo y que permiten iluminar tímidamente el camino.
Ya en la Piedra de los Regidores, la bandera de Sabinosa ondeaba sin parar anunciando la presencia de bailarines y tocadores deseosos de lucir su arte ante su adorada Virgen. Con el primer sonido del pito los vellos se pusieron de punta, pero cuando se le unieron al unísono las chácaras y los tambores, ya muchos lloraban de emoción. A continuación, la comitiva pasó por La Gorona, Los Humilladeros y la Raya de Binto. Sin embargo, fue en el siguiente punto del recorrido donde se congregaron más fieles: la Cruz de los Reyes.
Cerca de 15.000 personas, según datos estimados de la Guardia Civil, se dieron cita ayer en este lugar cerca del mediodía. Y es que la posibilidad de ver juntos en plena acción a todos los bailarines de la Isla, (salvo los de Valverde que no acudieron), es un gran atractivo, y si a eso se le une que se puede degustar los más sabrosos manjares isleños tumbado a la sombra de un árbol y mirando a la Virgen, la afluencia masiva de público está garantizada.
La Virgen de los Reyes se situó al pie de la cruz de madera, 20 minutos antes de lo planificado, por lo que la llegada de algunos pueblos se retrasó. En cualquier caso, El Golfo, Isora, San Andrés, El Mocanal-Norte, llegaron con sus santos patrones.
Antes de dar paso a la tendida de manteles, varias personas quisieron compartir con los asistentes la bellas loas que han escrito en honor de la Virgen, siendo uno de los momentos en los que las lágrimas y las promesas vuelven a hacer acto de presencia, pues no es fácil permanecer inmutable ante semejantes expresiones de amor mientras los ojos de la Patrona parece que te miran.
Reunidos alrededor del mantel, las familias aprovechan para descansar y sobre todo para ofrecer sus viandas a todo aquel que pase por allí. "Para mí es un honor que las personas que no conocen la Isla puedan probar nuestra comida, así que se las ofrezco y compruebo su reacción, que siempre es buena", explica el patriarca de una gran familia llegada desde La Frontera".
Raya de El Cepón
Cerca de las 3 de la tarde la Virgen y su numerosa comitiva se dirigieron hacia una de las rayas más populares, la de El Cepón. Desgraciadamente, esta raya es conocida por ser el lugar en el que hace dos bajadas los bailarines de uno y otro pueblo terminaron a puñetazo limpio por la tardanza de El Pinar en entregar la virgen a El Golfo, y además por hacerlo metros antes de donde le correspondía. Sin embargo, el hecho de que ayer se produjera una entrega rápida y natural provocó la ovación de los miles de asistentes, a los que la emoción les embargó de tal manera que, en cuestión de minutos, todos lloraban.
La marcha continuó sin incidencias destacables por las rayas de La Llanía, La Mareta, La Cruz del Niño, Las Cuatro Esquinas y Tejegüete, incorporándose los santos patrones de todos los pueblos que iba encontrando a su paso.
Pasadas las 21:30 horas tuvo lugar el recibimiento oficial y la correspondiente entrega del bastón de mando a la Sagrada Imagen en la zona del cementerio de Valverde.
Por último, los caminantes dirigieron sus pasos hacia la iglesia de La Concepción, en donde la Virgen de los Reyes estará hasta el próximo día 1 de agosto, fecha en la que regresará a su templo en La Dehesa hasta 2013, año de la próxima Bajada.
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