EL DÍA, S/C de Tenerife
Fotógrafo y diseñador gráfico, Luis Francisco Padilla, milita en Alternativa por Los Realejos, un partido político municipal cuyos estatutos reflejan la necesidad de emanciparse del Estado español.
-La ONU fijó 2010 como fecha límite para erradicar el colonialismo en el mundo. ¿Conseguirá el Archipiélago la independencia en esa fecha? Si España no accede, ¿qué medidas debe adoptar el pueblo canario?
-No lo sé. Ojalá lo consiga, pero es complicado porque sólo queda un año. Se podría conseguir. En caso contrario, lo último que se debe hacer es optar por la violencia. Hay que salir a la calle y manifestarse. Hay compañeros que están trabajando en el ámbito internacional, en las embajadas, la ONU, y luego el trabajo del independentista es provocar la reacción del pueblo para que sea éste el que solicite la descolonización y la independencia de Canarias.
-¿Qué diferencia supone la independencia para Canarias frente a su situación actual en temas como la ampliación de la zona económica exclusiva marroquí, la explotación de recursos naturales o la eventual extracción de petróleo de las aguas marinas?
-Lo ideal sería que un Estado canario controlara los recursos naturales de la región, y que no se haga desde fuera, desde la metrópolis, por razones obvias. No es lo mismo que alguien te diga lo que tienes que hacer a que tú, bajo tu responsabilidad, ejerzas las acciones más convenientes para ti mismo.
-¿Una Canarias independiente podrá delimitar de igual a igual sus fronteras con Marruecos y el resto de los países del entorno, incluido Portugal?
-Canarias no sería el único Estado pequeño que ha existido y que exista. Hay muchos otros que se valen por sí mismos y que se relacionan con su entorno sin salir perjudicados.
-¿Qué ventajas aportaría a la economía canaria la independencia?
Innumerables. Canarias tendría su propia flota pesquera y, por lo tanto, una industria de conserva, podría controlar el turismo porque ahora está sobre explotado, se podría limitar en función de las necesidades laborales del pueblo canario y no las del Estado español o las de la UE. He trabajado en hostelería y cerca del 70% los empleados son de fuera, eso en la base porque según se va subiendo en la categoría de los puestos, menos personal canario encuentras. La industria audiovisual se podría explotar perfectamente en sintonía con los intereses canarios en vez de los foráneos, por no decir los posibles yacimientos de petróleo o de gas. Hay un montón de posibilidades y el que no lo quiera reconocer es porque no le interesa.
-¿Qué futuro tiene la independencia con Coalición Canaria o con cualquier otro partido, excluidos los de ámbito estatal, en el Gobierno de las Islas?
-No concibo a CC como un partido independentista, ni siquiera nacionalista: sus políticas no son de ese tipo, sino regionalistas. A veces, alguno de sus políticos hace referencia a un Estado español federal que poco beneficia a Canarias. CC se tiene que ceñir a sus pactos con otros partidos estatales por lo que no hace políticas nacionalistas. El PNC está aliado con CC, sigue sus mismas directrices. El resto es minoritario.
-¿Cree que los jóvenes de CC terminarán dando un giro soberanista a esta formación?
-No lo sé. Ojalá, pero ocurre que cuando uno es joven tiene muchas ilusiones, pero según se va estableciendo en el partido, se va acomodando a los intereses de la formación y a los personales. Se contrarresta la ideología con los intereses personales. En principio, está mostrando buenas maneras: que se mantengan ya es otra cosa.
-¿Qué opina de aquellos que dicen que hay que esperar por la independencia? En caso de ser así, ¿en qué quedaría el plazo señalado por la ONU, porque el estatus de colonia de Canarias es indubitable?
-Esperar, no. La independencia, cuanto menos se haga esperar, mejor. Lo único que hay que esperar es a que el pueblo se conciencie y EL DÍA está haciendo una gran labor en ese sentido a la que se deberían apuntar más medios. Es un tema peliagudo. Sé que el director del periódico se la está jugando y ya ha habido pronunciamientos al respecto de políticos. Lo que hay que esperar es que sea el pueblo quien la solicite y, si las condiciones son propicias, no creo que sea conveniente estar razonando más tiempo.
-¿Hasta qué punto la división entre las fuerzas nacionalistas canarias ha frenado la independencia de las Islas?
-Si no se ha avanzado más es por las divisiones que ha habido, pero no creo que esto sea una circunstancia insalvable. De hecho, se está trabajando en ello, se están celebrando reuniones en Unidad por la Descolonización e Independencia todos los meses en los que participan colectivos políticos, juveniles, sociocultorales e, incluso, personas a título individual. No se relaciona con ellos sigla alguna porque siempre que se bautiza una intención con un nombre al final se sectoriza y para evitarlo, se denomina así. Más que un nombre, esto es una intención que reúne a los grupos políticos de todas las tendencias siempre y cuando se ciñan al objetivo de la descolonización y la independencia. Lo que se necesita es coherencia. Llevamos cuatro meses reuniéndonos y se está trabajando bien, con respeto a los criterios, que eso ya es un avance, y se comienzan a ver los frutos.
-¿Cree que la crisis internacional favorece las reivindicaciones soberanistas? ¿Qué pasa en el caso concreto de Canarias?
Es triste, pero una crisis internacional que afecta al pueblo pone al desnudo las carencias sociales. Todos en mayor o menor medida lo vivimos en carne propia, o tenemos vecinos que apenas llegan a final de mes. Es triste decir que esto ayuda en nuestro discurso, pero es que es así, Canarias al ser una colonia y no poder ejercer políticas propias, está cojeando de una pierna y no es lo mismo soportar la crisis con las dos que una sola. Mientras sea colonia, a Canarias le afectará mucho la crisis, pero si fuera un Estado, tendría recursos suficientes para superarla de manera sobresaliente.
-¿Es viable la economía de las Islas sin las ayudas europeas?
Dentro del Estado colonial español, no. Como Estado propio, sería una vergüenza que nos tuvieran que dar subvenciones porque seríamos un Estado rico con todos los recursos que tendría para mantenerse por sí misma. Al contrario, deberíamos apoyar a Estados menos favorecidos, pero en la situación actual, todo el dinero que se produce aquí se va para afuera.
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