HUMBERTO GONAR, Tenerife
El pacto entre nacionalistas y populares no vive las últimas horas en la capital tinerfeña; tan sólo está inmerso en la cuenta atrás, cuyo final de partido, por mantener el argot deportivo, sólo depende del alcalde de Santa Cruz, Miguel Zerolo. Lo que comenzó como el acuerdo lógico para mantener la estabilidad política municipal se ha tornado en un calvario para los miembros de CC, hartos de tener consigo a su principal enemigo: el popular Ángel Llanos.
Del amor al odio entre CC y PP no ha habido un paso sino decenas, centenares de filtraciones que los nacionalistas han atribuido al mismísimo Llanos y que comenzaron en la órbita más alejada al astro Zerolo hasta estrecharse ese círculo. En las últimas semanas, hasta el concejal más afín al alcalde, Hilario Rodríguez, ha terminado por enfadarse con Llanos y los populares al haber aireado la deuda millonaria por el recinto ferial por el alquiler de dicha instalación para el Carnaval 2007, incluyéndolo a él en el desaguisado del desfase presupuestario de nueve millones sobre los siete que tenía asignado Fiestas.
Eso, unido al intento de los populares por hacer volar por los aires la inclusión de Ignacio González (CCN) en el equipo de gobierno municipal al frente de la Concejalía de Cohesión y Bienestar Social, parece ser la gota que está colmando la paciencia del alcalde.
Las elecciones municipales de 2007 depararon una mayoría simple para la candidatura de Zerolo, que logró once de los 27 escaños que integran la corporación local. Esta debilidad obligó al mandatario, que por entonces ya llevaba doce años al frente de la Casa de los Dragos, a buscar la estabilidad.
Carrera por la Alcaldía
La suma de las seis credenciales del PP (Llanos, Maribel Oñate, Jaime Hernández Abad, Sheila Trujillo, Alfonso Soriano y Juan Manuel Brito Arceo) era fundamental para que CC lograra la mayoría absoluta. A esto se sumaba el ansia desmedida de protagonismo de Llanos, algo que ya le advirtió a Zerolo el presidente del comité local de ATI en Santa Cruz, José Manuel Bermúdez.
No habían transcurrido 48 horas de aquellas elecciones autonómicas y Zerolo y Llanos convocaron a la prensa en el hotel Taburiente para rubricar el acuerdo de la estabilidad. Así nació el pacto exprés.
La inmediatez de la decisión no cogió por sorpresa a los nacionalistas. Parecía el acuerdo lógico. Algunos, como Díaz Estébanez o el propio Bermúdez, achacaron la improvisación del acuerdo a las presiones de Llanos, que aireaba en la prensa una oferta del PSOE que nunca existió para convertirlo en alcalde de Santa Cruz. En CC pesaba el temor a perder en su histórico feudo.
La suma de los once concejales de CC y los seis del PP se tradujo en un reparto desequilibrado, pues Ángel Llanos se había reservado para sí tres organismos autónomos de la envergadura de la Sociedad de Desarrollo (un área muerta en manos de CC), Fiestas y Deportes, a los que sumó el control de dos de los cinco distritos de Santa Cruz: Centro y Anaga.
Con el gobierno de las concejalías que tienen una vinculación directa y diaria con los vecinos, Llanos encuentra en la Sociedad de Desarrollo un diamante en bruto que va puliendo.
Para su vanagloria personal, disfruta de guardaespaldas, como el alcalde; y no sólo tiene un jefe de prensa, como Zerolo, sino un responsable de prensa en cada área que gestiona su partido. Pero va más allá y establece una reunión semanal, lunes o martes, para coordinar cada movimiento de su equipo. Quiere saber qué pasa en cada rincón y exige ser el protagonista de la gestión popular. De ahí que no haya rueda de prensa del PP de la que se ausente, máxime si conlleva parabienes o acapara la atención de las cámaras.
Golpes de efecto
El 12 de octubre de 2007, a penas cinco meses después de poner en marcha la maquinaria popular, Llanos irrumpe con la contratación del cantante Raphael para protagonizar el Concierto de la Hispanidad. La exaltación del otrora Día de la Raza revolvió las entrañas a algunos concejales de CC, caso de Hilario Rodríguez, quien ideó para contrarrestar ese mismo día, pero en 2008, el Festival de los Cinco Sentidos.
Quizás fue una anécdota, pero en el Carnaval de 2008 se volvió a repetir la experiencia. En aquella oportunidad, coincidiendo con la gala de elección de la reina de la tercera edad, a la que trajo de estrella invitada a Manolo Escobar para cantar "Que viva España". Pero no cogió con el paso cambiado a Hilario Rodríguez, quien movilizó a sus correligionarios que, con banderas de Canarias, se encargaron de gritar "Que viva Canarias" cada vez que iba a mencionar España el cantante. Quizás por ello, también Hilario Rodríguez promovió su Carnaval en el Suroeste.
A las puertas de ese Carnaval, Llanos también flirteó con el abogado "non grato" para Zerolo, Felipe Campos. El primer teniente de alcalde y el letrado escenificaron un acuerdo in extremis para evitar que la fiesta de la máscara se suspendiera, cuando muchos vecinos que llegaron a promover el pleito contra el ruido ya habían decidido retirarse de la causa por la presión popular.
Llanos tampoco no tuvo reparos en contratar a su propio responsable de Protocolo, Lorenzo González, quien, entre otros encargos, debía de organizar quién entregaba los premios de los concursos del Carnaval. Ocurrió así en 2008 y también en la última edición, a pesar de que el ayuntamiento tuviera a su titular, Manuel Pío. El malestar entre los concejales nacionalistas, que se sintieron desplazados en el momento de entregar los galardones, fue evidente en la edición de 2008.
En mayo de 2008, Santa Cruz vivió su particular "guerra de banderas" en el tradicional baile de magos. Fiestas había adornado muchas fachadas con la insignia nacional, lo que fue contrarrestado por los afines de Hilario Rodríguez con banderas de Canarias.
Ese verano de 2008, Llanos se convirtió en el salvador de Santa Cruz. Puso a músicos en cada esquina para revitalizar la ciudad los fines de semana, ideó el Carnaval de agosto en colaboración con los comerciantes, anunció la remodelación de las aceras de la avenida Francisco La Roche? Hasta el propio alcalde ha llegado a envidiar el ritmo de trabajo de Llanos y su equipo, máxime cuando lo compara con algunos miembros de su formación como Antonio Bello, Manuel Parejo, Ilda López, Ángela Mena, Esther Sarrautte, y desde hace unos meses Begoña Ortiz o el propio Díaz Estébanez, un "pico de oro" como portavoz, pero incapaz de conectar con los vecinos de Ofra. Eso, sin contar el papel que ha jugado Luz Reverón, más técnico que gestora del Urbanismo municipal, algo similar a la forma de entender la política de Norberto Plasencia, enemigo del protagonismo mediático. Con este panorama, Hilario Rodríguez es el único "paño" de lágrimas de Ze-rolo.
Aprovechando el vacío de poder en Ofra, el distrito más populoso de Santa Cruz junto con Salud-La Salle, Llanos lanza otro ataque: "Ofra + Viva", lo que fue considerado como una injerencia por Díaz Estébanez.
En noviembre pasado, Zerolo parecía dispuesto a llevar a cabo un acercamiento a CCN y Ciudadanos. Aunque la suma del acta de Ignacio González y las dos de Guillermo Guigou y Ángel Isidro Guimerá le garantizaba la mayoría absoluta, el alcalde no se planteó romper con el PP, pero sí vivir la política municipal con más comodidad, pues los populares ya sabían que su apoyo no era indispensable.
La crisis como excusa
Sin embargo, en el pleno del 4 de noviembre pasado la concejala del PNC Esther Sarrautte se metió en un camino sin retorno al responder a Guigou sobre si existía algún local municipal asignado con el nombre de ONG, que no para una ONG. El lapsus lingüe de la edil del PNC obligó a Zerolo a aplazar su acercamiento a la oposición, máxime cuando Sarraute fue más defendida por el PP que por CC.
No había transcurrido una semana y ya Hilario Rodríguez protagonizó otro incidente con el escudero de Llanos, Jaime Hernández Abad, a cuenta del estado de las instalaciones deportivas en el Suroeste. El encontronazo se saldó con la recomendación del "mencey del Suroeste" dada al concejal de Deportes de que se dedicara a trabajar.
En diciembre pasado, Llanos fracasó en su empeño de aprobar las ordenanzas municipales antes de que terminara el ejercicio económico. Fue precisamente Zerolo quien le paró el ritmo de caballo desbocado para pedir cordura e imponer que las tasas se consensuaran con la oposición y así obtener el apoyo unánime.
En el pleno del 13 de enero, cuando se retomaron las ordenanzas, el alcalde lanzó la invitación del gobierno de concentración. Su propuesta era integrar a todos en la gestión municipal. Era el camino más corto para maquillar una reestructuración municipal que, de cara a la galería, estaría auspiciada por la dura crisis económica.
Zerolo flirteó con el secretario general de los socialistas, con quien se fue a cenar junto a Ignacio González. Pero la filtración de la cita tiró por tierra el acercamiento, puso a los pies de la militancia del puño y la rosa a José Manuel Corrales y, de forma indirecta, abortó cualquier posibilidad de hacer copartícipe de su proyecto a Ramiro Cuende, al frente del Patronato Municipal de Vivienda, y hasta de Florentino Guzmán Plasencia, en Servicios Sociales, área pretendida también por el dirigente del CCN.
Con el apoyo incondicional de Ignacio González a integrarse en el gobierno local, con la vista puesta en Bienestar Social o incluso la Sociedad de Desarrollo, Zerolo ve cómo se diluye la posibilidad de integrar a los socialistas y centra sus esfuerzos en deslumbrar a los concejales de Ciudadanos.
Tanto Guigou como Guimerá habían anunciado que no continuarán en política y el alcalde les dibuja un futuro prometedor: Ellos, que proceden de familias de bien de Santa Cruz, pueden pasar a la historia por contribuir a ayudar a la ciudad a superar la peor crisis desde, al menos, 1929.
El único inconveniente del regidor municipal para "fichar" a los dos ediles de Ciudadanos se llamaba Odalys Padrón. Las tensiones que suscitó la invitación de sumarse al poder local se dejaron sentir el 10 de febrero pasado, cuando Zerolo cesó y luego readmitió en menos de 24 horas a Odalys Padrón como secretaria de grupo de Ciudadanos. Fue una pérdida de confianza que pareció recuperarse de forma instantánea. Pero para entonces, el alcalde ya había sembrado el aguijón del poder en Guigou y Guimerá.
Zerolo no olvidará en mucho tiempo la fecha del 12 de febrero de 2009, no sólo porque fue el día en que acudió a declarar a Las Palmas en calidad de imputado por el "caso Las Teresitas", sino por el grave desaire en el que considera que incurrió Llanos, quien despidió a siete empleados de la Sociedad de Desarrollo que pertenecieron al equipo del nacionalista Emilio Atiénzar. "Ni son los estilos, ni era el día", llegó a reconocer en círculos muy reducidos.
En medio de tanto despropósito, Zerolo decretó el 13 de mayo el estado de emergencia en Santa Cruz. Ese día puso la alfombra roja a la incorporación de Ignacio González como concejal de Bienestar Social, aunque fuera a costa de Ángela Mena. Es más, era un aviso por si alguien se consideraba intocable. El siguiente movimiento fue inmediato. La vacante de González Santiago al frente de la Comisión de Sugerencias y Reclamaciones recayó en Guillermo Guigou desde el pasado 1 de junio.
Debido a esta reestructuración, el propio alcalde asumía la presidencia de la Sociedad de Desarrollo el 26 de mayo pasado, un organismo que se deberá dedicar a partir de ahora a promover asuntos de integración social en vez de organizar conciertos.
Mientras tanto, Fiestas planta cara al Cabildo en la reclamación que realiza la Corporación insular del pago de casi 1,5 millones de euros por el alquiler del recinto ferial. Los populares recuerdan que buena parte de esa deuda fue contraída por CC y critican que el equipo de Ricardo Melchior les reclame ahora un impago que silenció en la época en que este departamento estaba en manos de los nacionalistas. Se abre así un conflicto institucional.
En el nuevo consejo de la Sociedad de Desarrollo no está Llanos, que recibe como premio de consolación a su constancia la Concejalía de Recursos Humanos, un nuevo departamento que introduce en su tarjeta de visita. Este cambio permite a Zerolo que la próxima semana le brinde la presidencia del anhelado organismo a Ángel Isidro Guimerá.
El derrocamiento de Llanos de la Sociedad de Desarrollo parece no influirle, ni siquiera anímicamente. Según se produce la remodelación en su "ayuntamiento" del que queda aupado, rápidamente se rearma y se autoerige, con la complicidad de Maribel Oñate y Jaime Hernández Abad, en vicepresidente de los organismos autónomos de Deportes y Fiestas, respectivamente.
"Llanos o yo"
Otro de los días inolvidables para Miguel Zerolo será la primera jornada que transcurrió recientemente en las Urgencias del Hospital Universitario de Canarias junto a su esposa. Imbuido en sus ocupaciones personales, alguien le advierte de que Llanos se había apropiado de la marca "Santa Cruz + Viva". Como ya no estaba al frente de la Sociedad de Desarrollo, había asignado el proyecto a Fiestas.
La cesión se había realizado en febrero, al menos eso es lo que figura en la documentación. En el escaso mes que lleva Ignacio González al frente de Bienestar Social, este nacionalista de tres letras (CCN) ha protagonizado tan reiterados como duros enfrentamientos con Llanos, para el regocijo de los integrantes de CC, máxime porque el líder del Centro Canario parece haberle cogido la medida a Ángel Llanos, a quien ha desenmascarado y puesto contra las cuerdas al responsabilizarlo públicamente de paralizar la labor del novel Instituto Municipal de Asuntos Sociales, tal vez porque lo considera el autor intelectual de la filtración que alertó de la creación de este organismo autónomo costaría 450.000 euros en dos años.
El pasado viernes se dio a conocer que la creación del IMAS no se ajusta a derecho, lo que ha terminado de colmar la paciencia de González Santiago, quien ayer lanzó un ultimátum a Zerolo: "Llanos o yo".
Mañana, lunes, Zerolo ha citado a las partes en busca de un acuerdo: Ignacio González, Ángel Llanos y el interventor. ¿Será la última vez que intente poner orden?
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