EFE, Londres
Amnistía Internacional (AI) afirmó ayer que Israel mató a cientos de palestinos desarmados y destruyó miles de viviendas en su ofensiva contra Gaza de diciembre a enero pasados, lo que constituye crímenes de guerra que no deben quedar impunes.
En un informe de 117 páginas, AI documenta casos concretos de infracción del derecho internacional en esos 22 días de asedio de la franja, también por parte de Hamás y otras facciones palestinas, con su lanzamiento de cohetes a territorio israelí.
"El fracaso de Israel en investigar adecuadamente la conducta de sus fuerzas en Gaza, incluidos los crímenes de guerra, y su continua negativa a colaborar con la misión de investigación independiente de la ONU encabezada por Richard Goldstone, demuestran su intención de eludir la transparencia y el escrutinio público", aseguró Donatella Rovera.
La comunidad internacional, y en especial el Consejo de Seguridad de la ONU, "debe usar toda su influencia para asegurarse de que Israel colabora con la pesquisa Goldstone", que ahora supone la mejor oportunidad de establecer la verdad.
El documento demuestra que el Estado judío utilizó armas de guerra contra la población civil, que estaba atrapada en la franja de Gaza.
En total, Israel mató a unos 1.400 palestinos, entre ellos 300 niños y cientos de personas desarmadas, en un ataque de "escala e intensidad sin precedentes".
La mayoría de personas, señala la organización pro derechos humanos, fueron asesinadas con armas de alta precisión que permiten ver claramente el objetivo, mientras que otros fueron alcanzados por armamento más impreciso, como proyectiles con fósforo blanco -usados por primera vez en Gaza-, "que nunca deberían usarse en zonas densamente pobladas".
Los casos investigados por AI demuestran que las víctimas estaban llevando a cabo tareas cotidianas, como tender la ropa o jugar, cuando fallecieron, y no estaban ocultando a milicianos tal y como sostiene el gobierno israelí.
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