Madrid, EFE "Lo que ocurra en las próximas semanas condicionará la situación política de Cataluña y de España". Esta frase del consejero Joan Saura resume el momento crucial que atraviesa la negociación sobre la financiación autonómica a quince días de cumplirse el plazo comprometido por el Gobierno.
El consejero catalán de Relaciones Institucionales pronunció estas palabras la semana pasada en su intervención en la Comisión General de las Comunidades Autónomas del Senado, la misma en la que el vicepresidente tercero, Manuel Chaves, anunció una nueva ronda de contactos, previa al cierre definitivo del modelo.
Aunque esta ronda estará encabezada por la vicepresidenta segunda y ministra de Economía, Elena Salgado, la semana se inicia con la reunión de Chaves y el presidente andaluz, José Antonio Griñán, que precede a otro encuentro mañana con el dirigente gallego, Alberto Núñez Feijóo, en los que se pretende despejar el camino para un acuerdo definitivo.
Por el momento, y según fuentes del Ministerio de Economía, no se ha fijado una agenda de encuentros entre Salgado y los líderes autonómicos, ya que estos contactos podrían ser incluso telefónicos.
El presidente de la Generalitat, José Montilla, ha recordado hoy que el acuerdo no está cerrado, que se encuentra en la "recta final" y que espera que se cierre en las próximas semanas.
En cualquier caso, Saura ya advirtió de que lo que ocurra en los próximos quince días incidirá "de forma determinante" en las relaciones entre Cataluña y el Estado.
Según el consejero, el objetivo no es tanto obtener una determinada cantidad como acordar un modelo estable que haga frente al principio de suficiencia de recursos, responsabilidad fiscal y lealtad institucional que establece el Estatuto.
No obstante, el consejero de Economía de Cataluña, Antoni Castells, rechazó de plano la última cifra anunciada por el Gobierno y que se cifraba en 9.000 millones adicionales.
En este sentido, el secretario de Estado de Hacienda y Presupuestos, Carlos Ocaña, señaló hoy que espera que las comunidades hagan un uso "sensato y cabal" de los recursos adicionales que van a recibir, y que los destinen a reducir su propio déficit.
Por su parte, la Comunidad de Madrid aguarda la llamada de Salgado con la esperanza de que el nuevo modelo reconozca el incremento de la población en esta región, y que ha sido de 1,3 millones de habitantes.
Desde la Comunidad recuerdan que aunque la presidenta Esperanza Aguirre salió contenta de su reunión con el jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, en diciembre, el texto que remitió entonces el Gobierno a las comunidades autónomas es ambiguo y "deja muchas cosas en el aire".
Lo que sí quedó claro en la reunión de la semana pasada en el Senado fue el deseo de las comunidades autónomas de que el acuerdo definitivo no se dilate más en el tiempo y que esta vez sí se cumplan los plazos comprometidos por el Ejecutivo.
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