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EL DÍA, S/C de Tenerife
En la Isla del Meridiano se respira ya la Bajada de la Virgen. El adorno de las calles, el arreglo de los templos y la limpieza de las fachadas de las casas ponen de manifiesto que de punta a punta de la Isla todo el devenir tiene como núcleo este hecho: baja la Madre Amada, como denominan los lugareños a la Virgen de Los Reyes.
En esta isla la vida se cuenta de "cuatro en cuatro", es decir, del tiempo que transcurre entre una bajada y otra. Este acontecimiento conmueve como ninguno los más hondos cimientos de los herreños.
El pasado fin de semana se ha vivido intensamente. Los actos religiosos finalizaban anoche en el templo de la Concepción de Valverde con la llegada de la imagen de san Lorenzo, traída al son de pitos y tambores, y en medio de la alegría general, desde su ermita en el pueblo de Echedo.
Una capilla con su recoleta plaza, la de Echedo, muy distinta de la gran iglesia, de tres naves, que pareciera diseñada exclusivamente, por sus dimensiones, para acoger este acontecimiento cuatrienal. En este templo, en 1741, en una reunión extraordinaria del llamado "concejo abierto", clero, autoridades y vecinos, hicieron el voto que dio origen a la Bajada de la Virgen de los Reyes, y lo enviaron al obispo de estas Islas pidiéndole "se digne aprobarlo, dando por firme y legítimo". Así en 1745 se realizó la primera Bajada salida de ese compromiso votivo. Doscientos sesenta y ocho años después, todo parece listo para esta sesenta y siete edición de las Fiestas Mayores de Valverde y de la isla entera.
El pasado viernes, el grupo de bailarines y devotos de la Villa se había divido para trasladar, desde el Puerto de la Estaca y el Tamaduste, las imágenes de san Telmo y san Juan. Los más jóvenes son los encargados de este menester. El camino transcurre gozoso. Es una fiesta muy familiar. Hay gente mayor, niños y hasta algún bebé. Es llamativo observar cómo algún pequeño, que da aún titubeante sus primeros pasos, ya levanta las manos y mueve los pies al ritmo del baile de la Virgen. Las comitivas se encuentran en el cruce que Tejeleita. Los responsables de los bailarines tratan de poner orden en la comitiva. A compartir mesa y mantel con manjares herreños; paella y garbanzas para seguir el camino. Primero por asfalto y luego por veredas.
El camino se hace más complicado. Los bailarines cambian su ritmo y ahora suena el más lento "paso cumbre". Otra vez en el asfalto y se atraviesa la espectacular, aún por inaugurar, escultura homenaje a la Bajada realizada con material de reciclaje por un autor local. En la calle principal de la capital la expectación es mayor, hasta que llegamos al templo, casi a la puesta de sol, donde los unos y los otros se abrazan por el deber cumplido.
Cine con el pueblo
También esa tarde, en el pueblo del Pinar, se proyectó el cortometraje "Reyes, nuestra historia", dirigido por la herreña Hérika González. La expectación es enorme. No solo la historia es de una mujer de la isla en tres momentos distintos con el telón de fondo de la Bajada, sino que los actores son amateur y vecinos herreños.
En la Cruz de los Reyes ya está habilitado el espacio para la llamada "venia general" y el lugar del descanso de los distintos santos patronos que, horas antes, habrán salido portados por sus devotos al encuentro de la Patrona.
Al llegar a la zona recreativa del Morcillo, el grupo del centro ocupacional de personas con discapacidad de El Sabinar realiza un encuentro con los representantes de "Campos Viejos", de Cáritas Juvenil de El Pinar".
Por la noche, la fiesta continúa. La Bajada tiene Reina. El repentino fallecimiento de una de los miembros del jurado, y antigua reina de las fiestas, tiñe de alguna tristeza el ambiente.
Ayer, la coincidencia quiso que los habitantes del Mocanal, en Valverde, celebraran la fiesta de san Pedro. Más devoción, bailarines y comida compartida.
Poco después del mediodía, el vicario general, Antonio Pérez, en la plaza porque el templo está en obras, preside la santa misa. Las alusiones a la Bajada, no pueden faltar por parte de este antiguo párroco de la zona.
"Pronto es la cita y vamos a hacerlo bien, les dice, para honrar como se merece a nuestra Patrona y también a nuestros antepasados. El éxito y fracaso de nuestra fiesta depende, en parte, de cada uno de nosotros", afirma Pérez.
"Que todos contemplen -les invita el vicario- lo mejor del alma herreña y de nuestro devoto pueblo", aseveró el vicario.
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