ESTAMOS a pocos días de que los herreños cumplamos, en una nueva edición, con el voto de la Bajada de la Virgen de los Reyes. 264 años separan la primera celebración que se hizo de la Bajada de la prevista para este año, en lo que constituyen casi tres siglos de fervor, tradición y unidad de sentimientos.
En 1741 se decidió rendir honores, cada cuatro años, a la imagen que unos marineros cambiaron a unos pastores por agua y víveres en el puerto de La Orchilla, en 1546. Por ese motivo, y cumpliendo con el voto, cada cuatro años, las calles de Valverde y los caminos de la Isla se llenan de color y se respira aire festivo.
El sonido de las chácaras, pitos y tambores acompaña los inagotables pasos de los bailarines, que recorren kilómetros por los viejos caminos, sobre tierra y piedra, para acompañar a la Virgen en su traslado, desde la ermita de la Dehesa hasta Valverde.
El Hierro tendrá su gran día el próximo sábado, 4 de julio, fecha en la que arrancará su Fiesta Grande. Será el inicio de la tan ansiada Bajada, en la que los herreños y los foráneos que se desplazarán hasta el punto más occidental de España podrán disfrutar todos juntos, hasta el 1 de agosto de 2009, de esta importante gesta histórica. Este año queremos hacer especial mención en el acto de la tendida de manteles, que tendrá lugar en la Cruz de los Reyes, donde tradicionalmente familias enteras, visitantes y amigos compartimos, en presencia de la Virgen, un almuerzo campestre de hermandad.
En este artículo pretendo trasladar mi sentir personal, el cual creo poder hacer extensivo a todos los herreños, para los cuales es un honor poder vivir, cada cuatro años, el cumplimiento entusiasta del voto que nos han trasladado nuestros antepasados, en una fiesta que nos llena de orgullo y deseo de compartir con los demás.
Toda esta expresión de fervor viajará más allá de las fronteras de nuestra Isla y estará presente en el corazón de todos los canarios, herreños de sentimiento y hermanos de tradición. Desde el Ayuntamiento de Valverde, como entidad organizadora de la Bajada, haremos todo lo posible para ello.
Durante 30 días El Hierro respirará alegría y entusiasmo. Un ambiente festivo que se complementará con la tranquilidad que reina en esta isla del Atlántico, dando como resultado una vivencia única, plena de arraigo e identidad, que quedará grabada en el corazón y la retina de todos los que nos visiten. Esa es la esencia del pueblo herreño: hacer todo lo posible porque los demás sientan como suyo lo nuestro.
* Alcalde de la Villa de Valverde
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