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Los militares dan un golpe de Estado en Honduras y expulsan a Zelaya

A horas del plebiscito sobre la reforma de la Constitución, el presidente hondureño fue detenido por militares y enviado a Costa Rica. El presidente del Parlamento, Roberto Micheletti, fue elegido nuevo mandatario. La primera dama del país, Xiomara Castro se escondió en una montaña del oriente del país.
29/jun/09 07:37
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MÁXIMA TENSIÓN. El hijo del mandatario dijo que 200 militares entraron por la fuerza en su casa y se llevaron a su padre./ efe
MÁXIMA TENSIÓN. El hijo del mandatario dijo que 200 militares entraron por la fuerza en su casa y se llevaron a su padre./ efe

AGENCIAS, Tegucigalpa

Las Fuerzas Armadas detuvieron y expulsaros ayer de Honduras, a pocas horas del inicio del plebiscito sobre la reforma de la Constitución, al presidente Manuel Zelaya, en la que constituye la primera ruptura del orden constitucional desde 1972. La condena de la comunidad internacional, que calificó los hechos de golpe de Estado en firme, fue unánime.

El Congreso de Honduras, reunido ayer en una sesión especial convocada por su titular, Roberto Micheletti, nombró a éste presidente interino del país, en sustitución de Manuel Zelaya, enviado a Costa Rica horas antes por el Ejército hondureño.

La Comisión Electoral emitió previamente a este nombramiento un comunicado en el que asegura que las próximas elecciones presidenciales se celebrarán el 29 de noviembre como estaba planeado.

El Congreso de Honduras destituyó a Manuel Zelaya por incurrir en "reiteradas violaciones" de la Constitución, otras leyes y sentencias judiciales. En una decisión aparte y posterior a la aceptación de una supuesta renuncia de Zelaya, el Congreso Nacional aprobó primero el informe de una comisión especial nombrada el pasado jueves para investigar las actuaciones del gobernante y luego la resolución de su separación.

En 2006, Manuel Zelaya se convirtió en el jefe del Estado de Honduras al alzarse con la victoria en las elecciones presidenciales celebradas ese año. Tres años después, su proyecto de una reforma constitucional -previa consulta popular- que le permita aspirar a un segundo mandato parece haberle costado el puesto.

En una acción que puede ser calificada de golpe de Estado cívico-militar, un grupo de soldados detuvo, a primera hora de ayer, al jefe del Estado en el Palacio Presidencial y lo deportó a Costa Rica, donde el mandatario fue acogido por su homólogo, Óscar Arias.

En sus primeras declaraciones a la cadena Telesur, Zelaya había culpado de la asonada a "una elite muy voraz" que habría urdido un complot para apearlo del poder y poner en su lugar a un "gobierno usurpador". Pocas horas después, la Corte Suprema asumió la responsabilidad de lo ocurrido al anunciar que había ordenado al Ejército la expulsión del presidente Manuel Zelaya por su insistencia en realizar una consulta popular, declarada ilegal, como parte de su intento por ser reelegido.

"Ante una solicitud del Ministerio Público, la Corte Suprema libró la orden a las Fuerzas Armadas como defensores del imperio de la Constitución", dijo un comunicado del máximo tribunal difundido por la radio local.

La destitución de Zelaya estuvo rodeada de propaganda, como demuestra el anuncio realizado por el secretario del Congreso hondureño, según el cual el presidente, supuestamente, habría renunciado a su cargo mediante una carta. El presidente desmintió inmediatamente su renuncia en declaraciones a la CNN.

Zelaya salió esposado del palacio presidencial a primera hora de ayer, custodiado por soldados, a escasas horas de que comenzara una votación para reformar la Constitución. Declarada ilegal por el Parlamento y la Corte Suprema de Justicia, la consulta planteaba un referéndum junto a las elecciones generales de noviembre sobre la convocatoria de una Asamblea Constituyente para cambiar la Carta Magna.

El hijo del mandatario relató que doscientos militares entraron por la fuerza en la residencia oficial y se llevaron a su padre en vehículos blancos. El presidente depuesto fue trasladado después a Costa Rica (su mujer, Xiomara Castro de Zelaya, se escondió "en una montaña" del oriente del país), donde compareció para denunciar su "brutal secuestro" y proclamar que seguía siendo el presidente legítimo de Honduras.

El jefe del Estado Mayor y líder golpista Romeo Vásquez, cuya destitución desencadenó la demostración de fuerza del Ejército, aseguró que el cambio de tornas era un ejemplo de "normalidad" institucional: "No estamos haciendo el uso de las armas, estamos haciendo el uso de la razón", apuntó en declaraciones a la cadena CNN en español.

Zelaya anunció desde San José que no estaba dispuesto a rendirse. "Quiero retornar a mi país", dijo el mandatario en una rueda de prensa ofrecida en el aeropuerto Juan Santamaría de San José.

Zelaya, que apareció en la rueda de prensa en camiseta y dijo que no había tenido oportunidad ni de ponerse calcetines y ropa interior, aseguró que espera contar con el apoyo de todos los países americanos "para constituir y restituir el derecho" en Honduras. Aseguró que fue tratado "con brutalidad y violencia" por el grupo de militares que lo detuvo y obligó a salir del país, pero aseguró que no cree que todas las Fuerzas Armadas sean responsables de esta acción. En una entrevista telefónica con TeleSur, el presidente sugirió la participación de Estados Unidos en el golpe, cuando afirmó que, "si EEUU no está detrás, el golpe no dura ni 48 horas".

Al cierre de esta edición, la Alianza Bolivariana para las Américas exigió la restitución en la presidencia constitucional de Honduras de Manuel Zelaya.

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