CUANDO EN La Laguna, en el momento en que escribo este ladrillo, están dispuestos a inaugurar una extraña "playa de museo" que se ha instalado o se está instalando en el claustro de la Casa Lercaro, que es Museo de Historia y Antropología de la ciudad, nos llegan noticias de La Palma en el sentido de que la dimisión y ausencia del hasta hace poco presidente, don José Luis Perestelo, ha dejado en el Cabildo Insular palmero tremendo batiburrillo de cambios, separaciones de las áreas y nombramientos de nuevos cargos, revolución interna llevada a cabo por la nueva mandamás doña Guadalupe González Taño, que ha entrado con ganas en la Presidencia.
Lo de La Laguna es una muestra de "souvenirs" que, con asombrosa originalidad, se titula "Souvenirs, souvenirs", palabreja francesa que se dice por ser más finolis y que significa "recuerdos" y atrabanquitos que suele llevarse uno de los países que visita. El turista encontrará en la extraña muestra cosas playeras y costeras que no sean restos de las demoliciones efectuadas por Costas en el caso desaparecido caserío de Chovito y en otros lugares del litoral de nuestras islas, aunque eso no se cuenta a los turistas visitantes, porque nos llaman bárbaros destructores. Hay también sacatapas, chismes de plástico de artesanía que se venden en las ferias de pueblo y otros cachivaches, como en todas las muestras de "souvenirs" esas. El señor don Fernando Estévez -consejero del Cabildo, director de Historia y Antropología de Tenerife y uno de los comisarios de la muestra- sentencia en plan de sabio Salomón: "Un souvenir tiene la magia de alargar tus vacaciones (dirigido a los turistas); es algo barato que te va a acompañar toda la vida": y esto lo expresa a un visitante, que debe tener un cuarto lleno de "souvenirs". Y volviendo a La Palma resulta que la consejera insular de Turismo, doña Beatriz Páez, en su nueva web, se decide por captar para la isla turismo gay. La que faltaba, con lo tomadores de pelo que son los palmeros para estas cosas, que ponen nombrete a un forastero en el momento mismo de pisar la isla. Va a ser un vacilón de los grandes.
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