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TACHI IZQUIERDO, Tenerife
El biólogo marino y profesor titular de la Universidad de La Laguna (ULL) Jacinto Barquín ha asegurado que "es una temeridad tener un complejo de piscinas como el Parque Marítimo junto al mayor emisario submarino de Canarias".
Barquín explicó que en un estudio de la batimetría del litoral de la Isla, realizado entre el año 2000 y 2005, al equipo que participó le llamó la atención "la proximidad de estas instalaciones de ocio al emisario, que está en el Muelle de la Hondura".
El profesor indicó que "las aguas que van a esas piscinas, ahora cerradas, tienen que tener unas condiciones extraordinariamente buenas desde el punto de vista sanitario, para que la gente se bañe con tranquilidad, algo que", puntualizó, "yo, desde luego, no haría, porque me parece una temeridad".
El investigador de la ULL propone que dicho emisario, que está saturado en la actualidad, se aleje de esta zona de la costa, ya que está a unos 50 metros de la franja de la montaña del palmétum y a una profundidad de unos 30, "y su presencia se percibe a simple vista, ya que aflora su contenido y su olor se percibe con toda claridad".
Por ello, Barquín reclama, "por estética y por los olores que desprende" este emisario, que esta infraestructura "se debería alejar aún más, porque esta conducción sería menos dañina instalada en dirección Sur o hacia el Norte del litoral de Santa Cruz, para alejar las aguas residuales, pues hoy por hoy, la canalización está desbordada con relación a la capacidad para la que se construyó".
Además, este experto en Biología Marina del centro de educación superior de la Isla llamó la atención sobre la práctica de la pesca en esta franja del litoral chicharrero, algo que, señaló, "está absolutamente prohibido, porque ahí está la porquería de buena parte de Tenerife y hemos visto a gente retirando de allí las nasas".
Influencia de las mareas
Asimismo, el profesor Barquín sustenta su propuesta de traslado del emisario porque "los sedimentos se desplazan hacia el frente del Parque Marítimo por influencia de las mareas" y, porque la brisa es esa zona traslada los malos olores a una zona de ocio y que se ha ido poblando en los últimos años. En este sentido, señaló que una vez que se ha multiplicado "y, por mucho", la capacidad del emisario, "es de sentido común tomar medidas", pues apuntó que "es tal la cantidad de residuos que se quiere transportar que es imposible poner filtros, ya que se obstruye, por lo que los vertidos son más gruesos de lo que se debiera emitir".
El estudio realizado por el equipo de Jacinto Barquín perseguía determinar las comunidades biológicas de las costas, y en el caso de Santa Cruz de Tenerife "se han detectado especies que son comunes en zonas de puertos y donde hay una influencia por el movimiento de barcos".
También apuntó que "es una zona de litoral bajo la influencia del emisario", pero precisó que "es inevitable derivar al mar estos residuos, porque la porquería hay que sacarla fuera, pero, en este caso el problema está en que la zona de vertido está muy cerca de la población y zonas de ocio".
Sedimento que cambia
El profesor universitario insistió en que, aunque las condiciones higiénicas del agua del Parque Marítimo deben ser perfectas, "es antiestético tener una piscina al lado de donde hay una corriente de agua que baña todo con la porquería de una gran ciudad, ya que, además, se está expuesto a oler las emisiones que desplaza la brisa".
Además, señaló que en la zona por donde salen las aguas residuales a través del emisario submarino "se pueden medir todo tipo de metales pesados, que salen directamente al mar", por lo que advirtió que "en un momento dado la pluma de sedimento se puede trasladar, pues se trata de agua dulce, que aflora a la superficie porque es más ligera que la salada, y nunca se podrá decir que no se mezclará con aguas más profundas, porque la emisión está muy cerca de la zona de la que se abastecen las piscinas".
Ante equipamientos como el emisario de la capital tinerfeña, el profesor de la Universidad de La Laguna indica que "tratamos muy mal nuestro litoral, porque consideramos que el mar es el Ganges que todo lo purifica, y eso es hasta cierto punto".
En cuanto al estado del litoral de la ciudad de Santa Cruz, el biólogo señaló que "está dominado por el blanquizal, por la influencia de la comunidad de los erizos que se están comiendo las algas de los fondos de rocas, algo en lo que influye la desaparición de sus depredadores. Sin embargo, el resto del litoral está aceptable, y en la capital tinerfeña es el muelle el que marca las pautas".
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