EL NOMBRE de Yvonne Printemps está ligado al mágico y efervescente París de entreguerras, un mundo del que también formaron parte eminentes figuras de la música y del teatro francés como Maurice Chevalier, Joséphine Baker o Sacha Guitry.
Yvonne Willigniolle Dupre era el verdadero nombre de la rutilante soprano, actriz y cantante de vodevil nacida en Ermont, en 1894. Dio sus primeros pasos en el music hall a una edad que hoy se consideraría escandalosa. Interpretó papeles de niña en diversas obras de repertorio hasta que, con doce años, debutó en La Cigale y, con trece, en el Folies Bergère. La revista satírica y los cuentos de hadas líricos son testigos de sus primeros triunfos, cosechados con títulos como "Los cuentos de Perrault" (1913) y la opereta "Le Poilu" (1916). Entre ambas producciones conoce al que habría de convertirse en su mentor y esposo: el actor, escritor, dramaturgo y luego gran cineasta Sacha Guitry, quien la descubriría en "La Revue". La alianza entre el autor y su musa (parangonable a la que años después unirá a Bertolt Brecht y Lotte Lenya) da sus nuevos frutos en "El veterano" y "Hay que haberlo escrito". Para entonces, Yvonne Printemps va camino de codearse en los escenarios parisinos con figuras consagradas como Maurice Chevalier, Joséphine Baker y Mistinguett.
Tras ingresar en la compañía de Guitry, Yvonne se casa en 1919 con el autor de "Le roman de un tricheur". Guitry la lleva consigo a Norteamérica y escribe para ella varias obras, entre ellas la titulada "Mozart". Esta feliz conjunción de caracteres no impidió que Printemps terminase abandonando a Guitry por el también actor Pierre Fresnay. En vez de reaccionar con violencia, el misógino Guitry urdió una de sus salidas más inteligentes: "La mayor venganza contra el hombre que nos quita la mujer es dejársela".
No sólo el gran comediógrafo escribió para ella; también lo hicieron los compositores Francis Poulenc, André Messeger y el hoy reivindicado Reynaldo Hahn. En 1934, Yvonne Printemps se consagró en "Pieza de conversación", del británico Noel Coward, que representa en París, Londres y Broadway; a este éxito le siguió el cosechado en la opereta "Los tres valses", de Oscar Straus, que permaneció dos años en cartel antes de ser llevada a la pantalla en 1938 por Ludwig Berger.
Escarmentada por su primera experiencia matrimonial, la Printemps no se casó con Fresnay. Junto a su compañero de escena se la verá durante más de dos décadas, llegando juntos a 1949 con la representación de "La valse de Paris", de Offenbach, y a 1951, con "El viaje a América", del citado Poulenc. Una y otro continuaron actuando y dirigiendo hasta 1975 en el Théâtre de la Michodière de París. Ese mismo año, él fallecería; su "partenaire" le sobreviviría dos años, dejando tras de sí una brillante carrera que en lo vocal quizá podría haber mejorado de no haber sido por la rutina impuesta por el teatro. "Soy una mezzo que sube y baja", reconoció a propósito Yvonne Printemps, en cuyo honor el gobierno francés editó un sello postal en 1994.
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