JORGE DÁVILA, S/C de Tfe.
Casi todas sus frases las decora con una sonrisa que construye en perfecto equilibrio desde la sensación de vergüenza que le genera dar una de sus primeras entrevistas y, por supuesto, la inocencia de una niña de diez años. Ana Cristina Santana Del Toro, protagonista mañana de un concierto incluido en el I Ciclo Jóvenes Intérpretes Canarios que organiza el Casino de Tenerife, lo tiene claro. "Sólo quiero dar conciertos", apunta la intérprete que ya ha completado cinco cursos de teoría y otros ocho de piano dentro del organigrama académico de The Associated Board of the Royal School of Music de Londres.
Un gato ronronea por la habitación del piano. La misma en la que Cristina ensaya un mínimo de tres horas y hasta cinco diarias. "Más de una vez le he tenido que decir: ¡Déjalo ya que los vecinos se van a enfadar!", señala su madre Pilar en referencia al tiempo que se pasa sentada ante el teclado. El minino desaparece y Cristina, que aguarda la correspondencia desde Inglaterra con los resultados de la prueba que efectuó el pasado 10 de junio, se olvida de la existencia de la grabadora que "almacena" sus frases, sus risas, sus sueños...
Su primer contacto con el piano llegó a los tres años por la inercia de una importante carga genética. "Veía a mi madre tocarlo (imparte clases) y me gustaba", señala respecto a lo que empezó siendo un juego. Algo parecido le ocurrió con el inglés. Alumna de 4º de Primaria ("ahora paso a 5º") del Colegio Hispano Inglés, Cristina dice manejarse con soltura con la lengua materna de William Shakespeare: "El inglés es más sencillo que el español porque no tiene tantas conjugaciones", comenta sobre el idioma con el que afronta las pruebas en un centro (con sede en 90 países) que está patrocinado por la Reina de Inglaterra y presidido por el Príncipe Carlos de Gales.
El sueño neoyorquino
En el LEGO musical de Ana Cristina se incorporan piezas todos los días. "Hay que trabajar mucho y ensayar todos los días para no perder velocidad y seguir aprendiendo", asegura la pequeña antes de revelar un secreto. "¿Mi sueño? Llegar hasta Nueva York... Tocar el piano en el Lincoln Center (ríe). Bueno, tampoco me importaría ser profesora (de música o inglés), aunque también me gusta mucho la Medicina, pero sin sangre", señala descartando, por el momento, la especialidad de cirugía.
Pero hasta que llegue su primera experiencia universitaria, Cristina sabe que la Música va a ocupar una parte crucial de su infancia y adolescencia. "No soy una niña especial. Hago lo mismo que mis amigas, pero la música de mi cole es bastante sencilla. Sólo tengo que colocar unas notas musicales, pero eso ya lo sé hacer", apunta el descaro de la inocencia de tener diez años. "Las mates no me gustan y la Gimnasia tampoco, pero lo que más odio es ir de acampada porque hay bichos", relata en un instante en el que parece coger carrerilla. "Lengua y Conocimiento me divierten tanto como la asignatura de Inglés", matiza Cristina.
A pesar de que está a puntito de culminar su formación en el centro londinense (está a la espera de los resultados de la última prueba), la tinerfeña tendrá que cumplir los 18 años para poder actuar junto a una orquesta. "En el último examen de Londres (ciudad a la que acudió para ser evaluada en cinco ocasiones) pasé algunos nervios, un poquito más que otras veces, porque la persona que me hizo la prueba no me preguntó las cosas de forma seguida, sino salteadas", explica sobre una sesión que dura media hora y en la que el aspirante a un aprobado debe manejarse con holgura por las escalas mayores y menores, escalas cromáticas, arpegios y las tres partituras elegidas. Su próximo reto, en cuanto acabe su experiencia en el Reino Unido, es poder completar un máster en un centro (en Alemania hay uno) donde se trabaje con las técnicas y conocimientos del afamado pianista chino Lang Lang.
"No estoy nerviosa. Esto no es un examen; voy a tocar y a divertirme", señala una pequeña que es Piscis (una amante de la natación) sobre el concierto que mañana por la noche ofrecerá (20:30 horas) en el salón principal del Casino de Tenerife.
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