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DOMINGO, 28 DE JUNIO DE 2009
EDITORIAL

Una oportunidad de oro para Paulino Rivero

EN NUMEROSAS ocasiones hemos invocado a don Paulino Rivero para que, abierta y valientemente, le plantee nuestros deseos de independencia al presidente del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero. Deseos que ya le han sido expuestos por escrito tanto a él como a diversas instituciones del Gobierno español, así como a organismos internacionales, por el líder del Movimiento Patriótico, José Luis Concepción. Conocemos los sentimientos de responsabilidad que tiene el señor Rivero, aunque lo invitamos a que, valientemente como decimos le exponga al presidente del Ejecutivo del país que nos sojuzga las ansias de independencia del pueblo canario. Sin embargo, sabemos que don Paulino no va a decir ni pío. Va a callar porque el miedo es libre, aunque el valor se lo suponemos. Mantendrá silencio por prudencia, porque preside el Gobierno de estas Islas y porque piensa que nosotros vamos demasiado rápido. Craso error, porque en la recuperación de nuestra libertad mejor hoy que mañana. Todo día de retraso es una oportunidad perdida para administrar nuestras riquezas y empezar a salir de la crisis que está llevando el hambre a la mesa de tantas y tantas familias canarias. ¿No le importan las necesidades de su pueblo, don Paulino? ¿Puede más su prudencia política que el hambre de sus conciudadanos? Levántele el gallo a don Zapatero y entrará usted en la historia como uno de los prohombres de este Archipiélago. Dudamos de que usted nos haga caso, don Paulino, pero la esperanza nos mantiene. La libertad llegará más tarde o más pronto. Eso que nadie lo dude. Llegará porque se ha acabado el tiempo de los ladrones que un día se metieron en nuestra casa para saquearla y masacrarnos. Se acabó el tiempo de la sumisión a los adelantados, que iban al frente de las tropas regulares y mercenarias enviadas por Castilla para apoderarse de tierras que no les pertenecían y, al mismo tiempo, asesinar, esclavizar y vender a un pueblo digno y soberano. Al pedir nuestra libertad, que sólo es posible con nuestra independencia, sólo reclamamos lo que se les robó a nuestros antepasados. Nos apoyamos en el derecho legítimo de propiedad para decir que Canarias es de los canarios y no de los ladrones que se han metido en nuestra Casa. Y SEGUIMOS: la niña Ana Oramas ha vuelto a reincidir. Después del zapatazo en el trasero que le dio Zapatero con la Lotraca, apoya de nuevo la ex alcaldesa de La Laguna al mofletudo en los presupuestos de 2010. Para justificar su decisión ha empleado la señora Oramas argumentos que nadie se cree. Esta niña es una desgracia para Canarias. En vez de hacer honor a su origen y defender lo que es suyo y de su gente, ha preferido jugar a soldadita valiente en medio de tan fieros españoles para mendigar lo imposible en la Metrópoli: comprensión y dinero. Decimos imposible porque España ni nos comprende, ni nos da dinero. Si nos comprendiese, si realmente le importásemos algo, nos concedería nuestra libertad sin necesidad de esperar al año 2010, que es cuando deberá hacerlo de buen grado o a la fuerza por mandato del Comité de Descolonización de las Naciones Unidas. En cuanto al dinero, en vez de dárnoslo sigue saqueando nuestras riquezas. Como mucho nos concede unas migajas para que nos contentemos; para que sigamos vivos picoteando como picotea el pájaro el alpiste que le ponen en el comedero de la jaula. ¿Por qué, doña Oramas? ¿Por qué ese pavor suyo a decirle a Zapatero que, además de comprensión y dinero, necesitamos nuestra independencia, pues conseguida ésta todo lo demás nos vendrá dado por añadidura? Sólo queremos, lo reiteramos, que España nos devuelva lo que era nuestro, y lo que no sólo nosotros, sino todo el mundo civilizado ?la ONU, Europa, la OUA? exige que nos sea devuelto. AQUÍ DEBERÍAMOS recordar, aunque lo omitimos para no ser insistentes ante nuestros lectores, los argumentos básicos para nuestra independencia. Unas premisas que se condensan en lo siguiente: en Canarias vivía un pueblo libre y autodeterminado que fue invadido y esclavizado, masacrados sus hombres y robadas y vendidas sus mujeres y niñas. Hasta tal punto llegó el genocidio, que muchos guanches se suicidaron por desesperación. Además, media otro motivo: el de nuestra riqueza, que es infinita. Queremos que esa riqueza sea nuestra. Como decíamos antes, Zapatero sólo viene a repartirnos unas migajas de lo que previamente han rapiñado los españoles. Qué sarcasmo. Por si fueran poco estas razones para nuestra independencia, reiteramos que Marruecos está al acecho. Canarias está en su Zona Económica Exclusiva. Es decir, en su territorio. En cualquier momento los gobiernos de Rabat y Madrid pueden ponerse de acuerdo para que Canarias deje de ser una comunidad autónoma española y se convierta en provincia marroquí. Eso fue lo que ocurrió en 1975 con el Sáhara Occidental. Quienes olvidan la historia están condenados a repetirla. Al tiempo. LA DESESPERACIÓN nos puede cuando vemos la pasividad con que se comportan algunos políticos, muy activos, por otra parte, cuando se trata de llenarse los bolsillos. Frente a esta indolencia, frente a tanto temor, nosotros decimos desde las páginas de EL DÍA que los argumentos para la independencia de este Archipiélago son múltiples, justos, de justicia. Incluso afirmamos que nos vienen por exigencia divina, pues Dios creó libres a todas sus criaturas, entre ellas a los canarios y canarias. DON PAULINO, le reiteramos las preguntas que le hemos hecho en nuestros editoriales del martes y jueves de esta semana. ¿Por qué no somos libres? ¿Por qué dependemos de los peninsulares continentales? ¿Por qué dependemos de las instituciones y los partidos políticos estatales? ¿Por qué hemos de tener amos? ¿Por qué usted, don Paulino Rivero, presidente de Canarias ?nuestro presidente? tiene que estar esperando a don Zapatero como espera un medianero la visita del dueño de la finca? ¿Por qué esta bajeza? ¿Por qué esta desgracia? ¿Por qué esta sumisión? Veremos qué ocurre si en 2010 no somos libres, o no estamos en vías de serlo. Si no se ha iniciado un proceso inteligente y argumentado para que Canarias adquiera su independencia, prevemos tiempos de violencia pues el sometimiento a la Metrópoli es muy grave. Sobre todo el sometimiento económico. Entraríamos en una situación no deseada, porque siempre hemos pensado, y así lo hemos dicho, que deseamos alcanzar nuestra soberanía mediante un proceso pacífico. Sin embargo, los habitantes de estas islas no permitirán que los gobiernen desde Madrid ni desde las púas de los secarrales de Canaria, que colabora intensamente con la Metrópoli para mantener la situación colonial del Archipiélago. Qué pretensión tan estúpida la que tienen los canariones. ¿Cómo puede aspirar a ejercer su hegemonía una isla que crea políticos chupópteros de sangre, destiladores de odio ?los perros de la ira? y enfermos crónicos del síndrome del egoísmo? TAMBIÉN le preguntábamos en nuestro editorial del jueves si piensa usted que en el caso de que la hacienda fuera nuestra, deberíamos estar pendientes los canarios de que el Estado reparta o no el dinero según el número de habitantes. ¿Habría desempleo en Canarias siendo un país libre? ¿Estaríamos amenazados con ser una provincia marroquí, o seguir siendo una región ultraperiférica dependiendo de Madrid que es lo mismo que no tener personalidad? Insistimos una vez más: dígale a don Zapatero, señor Rivero, que los canarios son personas dignas y con identidad propia, no lacayos de Madrid. Y en cuanto a Tenerife, queremos ser libres para tener nuestra playa de Las Teresitas, nuestro puerto de Granadilla, nuestra planta regasificadora, la segunda pista del aeropuerto del Sur y nuestro anillo insular de autopistas sin depender de Madrid y de Las Palmas para contar con estas infraestructuras. Mañana tiene usted en sus manos una ocasión de oro. No la desaproveche.

© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. Avda. Buenos Aires 71, S/C de Tenerife. CIF: A38017844.

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