A nadie se oculta que nuestra Isla, y con ella el conjunto del Archipiélago, ha mantenido durante siglos una relación sumamente estrecha con América. Fue de aquí desde donde partió Colón para abrir el camino de lo que iba a representar uno de los sucesos más notables de la historia de la Humanidad, como fue el descubrimiento del nuevo e inmenso continente situado más allá del entones conocido como mar tenebroso. Posteriormente, también desde nuestras costas zarpaban los barcos que cubrían la ruta atlántica y a ellas arribaban muchos de los que efectuaban el viaje de regreso.
A lo largo del tiempo fue surgiendo entre aquellas tierras y Canarias una sensibilidad singular, reforzada por la labor de los innumerables isleños que pudieron encontrar allá la prosperidad que aquí se les negaba. De hecho, no es fácil descubrir entre nosotros a alguien que de alguna manera no cuente con un testimonio familiar más o menos cercano en cualquier país americano. Ello ha producido la aparición de importantes comunidades de canarios en aquel continente que han sabido guardar en su seno las esencias que definen a su pueblo de origen.
Esa conexión de carácter histórico ha tenido por fortuna continuidad hasta el presente y, estamos convencidos, la tendrá también en el futuro, sobre todo a partir del reforzamiento de los vínculos, no ya con los descendientes de isleños, sino con los agentes económicos, sociales y políticos allí radicados. En los últimos días hemos tenido un ejemplo evidente de cómo ha de ser ese porvenir, con el establecimiento de una nueva línea aérea directa entre Tenerife y Miami, que comenzó a operar hace escasamente una semana.
Esta iniciativa va a suponer una ocasión inmejorable de abrir nuevas vías comerciales que beneficien a ambas partes, como ha quedado patente durante la celebración, hace pocas fechas, de la jornada informativa "Canarias-Miami: Oportunidades de Inversión y Cooperación Internacional", que fue organizada por la Cámara de Comercio tinerfeña. Así, la ciudad más importante de Florida, en donde residen medio millón de personas con ascendencia canaria, puede convertirse en la puerta de entrada para las producciones isleñas al mercado más importante del mundo.
Por su parte, Tenerife puede hacer lo propio en sentido contrario y constituirse en base logística para el comercio estadounidense con África. Y no sólo ello, porque es posible ir mucho más allá. La Isla debe convertirse en el "portaaviones" que los países desarrollados precisan para canalizar sus ayudas a las naciones africanas de nuestro entorno. Aquí disponemos de una infraestructura portuaria, aeroportuaria, sanitaria y tecnológica que muy bien puede ser aprovechada para lograr ese objetivo.
Además de todo ello, esta nueva posibilidad de enlace directo ahora convertida en realidad contribuirá de seguro a reforzar nuestra principal industria, como es el turismo. En ese sentido, la oportunidad que se nos presenta nos permite sumar visitantes americanos a los procedentes de los mercados europeos tradicionales. Ello supone una diversificación que, si bien constituye un factor muy importante en todas las ocasiones, durante una época marcada por la crisis se convierte en imprescindible.
En todo caso, no se trata únicamente de la vertiente aérea -en este caso asumida por la compañía Air Europa- sino también de poder desarrollar otra marítima, encarnada en los cruceros que podrían nutrirse de pasajeros por esa vía y partir desde aquí para realizar travesías en esta zona del Atlántico. Como podemos comprobar, son múltiples las posibilidades que se nos ofrecen con este vuelo que se ha comenzado a operar regularmente entre nuestra Isla y Miami, con cuyo condado de Dade mantenemos de hace años un hermanamiento, como corresponde a dos comunidades unidas por tantos lazos.
A partir de este momento, esos nudos se verán aún más consolidados y reportarán un rendimiento muy positivo para todos nosotros.
* Presidente del Cabildo
de Tenerife
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