Con frecuencia, la cotidianidad hace que no demos a las cosas que nos rodean el valor verdadero que tienen. Sucede con los afectos familiares y sucede con las ciudades. El caso de quienes hemos nacido y vivimos en La Laguna es singularmente significativo. Cuántas veces contemplamos cómo aquellos que visitan la ciudad por primera vez nos creen privilegiados. La frase más escuchada en esos momentos es "qué suerte tienes de vivir aquí". Y así es. Somos, desde la misma fundación de la ciudad, desde que el Adelantado imaginara un proyecto que iba a sobrevivir a los siglos, unos auténticos afortunados. Pocos ciudadanos tienen el privilegio de reconocerse, de ver su ciudad reflejada como en un espejo, en otras muchas urbes que se hicieron a su imagen y semejanza. Un lagunero se reconoce en La Habana como en San Juan de Puerto Rico, no en vano aquella ciudad de paz, sin fortificar, que destacara entre sus hermanas atlánticas, se convirtió pronto en modelo y punto de partida para las primeras ciudades coloniales que se levantaron en América y que, en buena parte, fueron pobladas por canarios.
La Laguna de hoy es una realidad igualmente atractiva y atrayente. Porque sus ciudadanos, sus habitantes, han conseguido que así sea, erigiéndose, por voluntad propia, en guardianes y conservadores de los tesoros patrimoniales que han llegado hasta nuestros días. Ese carácter es el que permitió, en su momento, que consiguiéramos el preciado título de Patrimonio de la Humanidad que la Unesco nos concediera en 1999. Ese espíritu es el que ha logrado que la ciudad de hoy, moderna y cosmopolita, avanzada y luminosa, esté en el camino de convertirse en una de las principales urbes de Europa. Y ese sentido de la responsabilidad es el que ha sido determinante para que el pasado martes los Príncipes de Asturias nos entregaran el Premio Nacional de Cultura, reconociendo un modelo, el propugnado por el Plan Especial de Protección del Centro Histórico, que ha podido ser aplicado en buena parte gracias a la generosidad de nuestros vecinos.
Nuestro Centro Histórico, lejos de ser un escenario de cartón piedra, una ciudad museo, bulle hoy con más fuerza que nunca. La peatonalización de las calles principales -que se concluirá en este mandato-, el tranvía, la apertura del Teatro Leal, la profusión y variedad de negocios de todo tipo que se han abierto en nuestras calles? todo ha contribuido para que hoy tengamos una ciudad heredera de su historia, pero con una clara vocación de modernidad, de futuro, contenida en un proyecto en el que los ciudadanos están jugando una baza importantísima.
Ellos, ustedes, están definiendo el modelo de ciudad y de municipio que quieren para el futuro. Sus más de 9.300 sugerencias al avance del Plan General de Ordenación han dado muestra de lo viva que está la participación ciudadana en esta ciudad y lo sanas y directas que son las relaciones entre el ayuntamiento y los vecinos.
Para nosotros, los laguneros y laguneras no son meros administrados. Tienen rostros, tienen inquietudes y, por encima de todo, tienen un ejemplar sentido de la ciudadanía.
Por eso, el premio que tuve el honor de recibir de manos de los Príncipes en el bello marco de la iglesia de San Pedro, en la plaza de los Amantes de Teruel, es un reconocimiento a todos los vecinos, al tejido de la pequeña y mediana empresa y a las administraciones públicas, como el Cabildo y el Gobierno de Canarias, que nos han apoyado y sin cuya implicación esta transformación y revitalización de La Laguna no sería posible.
Fue un día para que San Cristóbal de La Laguna se sintiese orgullosa, un hito más en nuestro camino por la consecución de una ciudad viva, vibrante, ejemplar, con una calidad de vida y unos servicios parejos a su herencia histórica.
Y ese día -que estoy seguro tendrá continuidad en otras muchas acciones que reconozcan la valía de este proyecto común- tenía que servir de homenaje a la ciudadanía, a todos y cada uno de los laguneros y laguneras. A los mayores, sabia memoria de la ciudad que fue; a los jóvenes, que ansían un futuro brillante y luchan por conseguirlo. A cada uno de ustedes, gracias. Gracias y felicidades porque este premio es de todos.
* Alcalde de San Cristóbal
de La Laguna
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