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ALEJANDRO DE BERNARDO

La papita suave y el cinismo de Peytaví

28/jun/09 07:39
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Coincido con Javier Marías en que un artículo es un "sprint" de tres horas del que sales cansado. A mí también me pasa. Quinientas vueltas, para arriba y para abajo, sabiendo que las musas nunca están cuando las buscas, que sólo resuelve el trabajo. Admiro a quienes escriben a diario.

Dice Sánchez Ferlosio que un artículo de prensa no mueve ni una hoja. Yo también tengo esa sensación. Aunque a veces hay gente que los agradece. Todos los que escribimos columnas tenemos el deseo de influir un poco. No tendría sentido escribir sin ese afán de convencer, de razonar, de argumentar.

El sábado 13 de junio, las páginas de este periódico recogían un escrito que el señor Peytaví titulaba "Otra dosis de cinismo". Aunque es de los columnistas que suelo leer cuando puedo, está claro que, no sé si miramos, pero vemos muy distinto.

No comparto ni una letra del citado escrito lleno de menosprecios y desatinos con un trasfondo de mala leche al que no encuentro otra razón salvo la de aquel pecado capital que suele ir acompañado del indefectible "cochina". "Porque si estos representantes de los trabajadores de la enseñanza -antes se llamaban simplemente maestros- dijesen que la jornada continua es un logro social al que no están dispuestos a renunciar sobraría este artículo de opinión". Y habla de hipocresía por disfrazar la reivindicación con argumentos relativos al rendimiento pedagógico. Según él, eso de que los alumnos rinden más por la mañana no es cierto y que, en todo caso, depende de las características de cada uno. ¡Y se queda tan ancho! Desconozco su currículum pedagógico, pero habla con un convencimiento que ya quisieran para sí Coussinet o el mismísimo Freinet.

Y sigue dando caña: "Miren ustedes, señores maestros: el rendimiento escolar jamás ha sido tan lamentable como en estos tiempos. La inmensa mayoría de sus alumnos no saben casi nada de matemáticas, lengua, ciencias naturales, geografía o historia?" "Antes, cuando quien esto escribe era bachiller, se iba a clase mañana y tarde; tanto en los colegios privados como en los institutos públicos. En las aulas había empollones y zotes, indudablemente, pero la media de entonces estaba muy por encima de la media actual". "?Achacarle todo a los políticos -del fracaso se refiere- sería tan injusto como irracional. Pero al margen de eso? sean serios y digan que quieren la papita suave". "?Disfrazar sus auténticas intenciones queda feo porque se nota mucho".

Mire, don Ricardo, le voy a decir algo que sí se nota mucho. El enciclopedismo del que hace gala -aparentar saber mucho de todo- lo acerca peligrosamente a la ignorancia. Y se nota. Díganos qué parámetros utiliza para comparar "la media de entonces" con el "calcetín" actual. Eso es rigor, sí señor. Los papeles soportan todo. Pero le va bien, ¿no?, pues p´alante, hombre. Con un par, claro que sí. Los "simplemente maestros" -difícilmente se encuentre palabra tan hermosa para un enseñante que esa que usted utiliza queriendo denigrar- no es que quieran la papita suave o cobrar por tocarse la peluca, no, los simplemente maestros saben lo que significan grupos mixtos, ratios elevadas, bajas sin sustituir, recursos económicos vergonzosos, burocracia innecesaria, clases con alumnos de 15 nacionalidades diferentes, pasotismo de los padres, indisciplina incontrolable por falta de respaldo legal y normativo -le doy una estadística de la OCDE, "los profesores pierden cerca del 16% del tiempo de clase mandando callar"-, amenazas y acoso? ¿sigo? Va a tener razón, mejor volver a lo de antaño: "pasar más hambre que un maestro de escuela". Su postura está más que clara. Y eso, a los políticos, ni tocarlos. ¿Qué le parece a usted que un catedrático de universidad gane menos que el concejal de festejos de un ayuntamiento de tercera? ¿Y que se utilice a los medios de comunicación para transmitir a la sociedad que los funcionarios sólo representan un coste para el bolsillo de los ciudadanos?

Si la definición de cinismo moderno es la disposición a no creer en la sinceridad o bondad humana, ni en sus motivaciones y acciones, así como una tendencia a expresar esta actitud mediante la burla y el sarcasmo, me parece que a alguno le va este traje mejor que a los "simplemente maestros".

Antístenes, maestro de los cínicos, decía: "No te imagines que los demás tienen tanto interés en escucharte como el que tú tienes de hablar ".

Pues eso, hasta dentro de quince días.

Feliz domingo.

adebernar@yahoo.es

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