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La nueva Ley de Extranjería castiga a quien apoya la inmigración ilegal

El Consejo de Ministros aprobó ayer un proyecto de Ley de Extranjería que castiga a quien incita y apoya la inmigración ilegal, pero no el "acogimiento humanitario". Amplía el plazo de internamiento a sesenta días y garantiza el apoyo de las ONG. La mayoría de los partidos ven "importantes carencias" en la reforma.
27/jun/09 07:52
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LOS INMIGRANTES que sean expulsados no podrán volver en 5 años./ d.m.
LOS INMIGRANTES que sean expulsados no podrán volver en 5 años./ d.m.

EFE, Madrid

El Gobierno aprobó ayer un proyecto de Ley de Extranjería que castiga a quien incita y apoya la inmigración ilegal pero no el "acogimiento humanitario", y que amplía el plazo de internamiento a 60 días pero aumenta las garantías y garantiza el apoyo de las ONG.

Así lo aseguró la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega tras el Consejo de Ministros, donde apuntó que con este nuevo texto se pretende "pasar de una ley de extranjería a una de inmigración".

El proyecto de Ley, cuyo nombre oficial es Ley Orgánica de reforma de la Ley Orgánica 4/2000, del 11 de enero, sobre Derechos y Libertades de los Extranjeros en España y su Integración Social, será enviado al Congreso para su tramitación parlamentaria.

El texto, que incorpora la jurisprudencia del Tribunal Constitucional y transpone las directivas europeas, es "equilibrado y garantista", aseguró De la Vega. Con esta reforma, el Gobierno confía lograr una inmigración "legal, ordenada, integrada, con derechos y obligaciones de ciudadanos", para lo que ha "apostado por el consenso, el rigor y la eficacia".

La vicepresidenta destacó que el proyecto de ley "perfecciona el sistema de flujos migratorios en función del mercado de trabajo", aumenta lucha contra la inmigración irregular y favorece la integración de los inmigrantes mediante iniciativas educativas.

También se reforma el sistema de la agrupación familiar, aplazando la de los ascendientes hasta que tengan 65 o "existan casos humanitarios" y posibilitando la de la parejas de hecho.

Tras destacar ciertos aspectos de la ley, que ahora comienza su trámite parlamentario, De la Vega expresó su confianza en que "todos los grupos políticos busquen, desde la responsabilidad, el consenso que necesita esta ley" y ha asegurado que el Ejecutivo por su parte mantiene "el espíritu de diálogo" con que se ha abordado la reforma.

La vicepresidenta recordó que el texto incorpora las aportaciones de organismos como el Consejo Económico Social, la Conferencia Sectorial de Inmigración, la Comisión Interministerial de Extranjería o el Foro de Integración Social de los Inmigrantes, añadió.

Entre las novedades, cabe destacar que la nueva ley persigue la promoción de la inmigración irregular pero deja "fuera de toda duda" que no se va a perseguir la acogida humanitaria.

El texto también mejora las garantías en los procedimientos de expulsión introduciendo el principio de proporcionalidad para graduar las propuestas de sanción.

Además, se acotan las posibilidades de suspensión del plazo de internamiento a los supuestos de solicitud de asilo o hábeas corpus, por un tiempo tasado y se establecen los plazos máximos de suspensión.

En cuanto a los menores no acompañados, el texto prevé la celebración de una audiencia del menor en los procesos de repatriación.

Asimismo, el proyecto contempla una serie de mejoras en la lucha contra la inmigración irregular que persiguen profundizar en los instrumentos preventivos, aumentar la eficacia de los procedimientos de repatriación y la mejora de las garantías en las distintas situaciones. Así, está prevista la creación de un registro de entradas y salidas de los extranjeros para mejorar el control preventivo de la estancia irregular.

Además, las órdenes de expulsión podrán conceder un plazo entre 7 y 30 días para que se abandone voluntariamente España, y se impondrán plazos de prohibición de entrada de un máximo de 5 años.

El texto aprobado ayer reforma la Ley Orgánica 4/2000, del 11 de enero de 2000, que a su vez a sido objeto de numerosas modificaciones en su reglamento a lo largo de los años. En vigor desde el 1 de febrero de 2000, la ley fue modificada por primera vez un mes más tarde, cuando el PP ganó las elecciones de marzo de 2000 y promovió una reforma que recortaba los derechos de los inmigrantes indocumentados que fue aprobada en diciembre de ese año.

Posteriormente, el Gobierno de José María Aznar promovió una segunda modificación, aprobada finalmente en septiembre de 2003.

En ella figuraba la obligación de las compañías de transporte de facilitar los datos de los pasajeros que viajaran a España, así como los billetes de vuelta que no hubieran sido utilizados por los usuarios.

Tras la victoria del PSOE en marzo de 2004, el Gobierno aprobó el reglamento de la ley que preveía la regularización de los inmigrantes sin papeles que llevaran seis meses empadronados en España y contaran con un contrato de al menos seis meses.

En 2007, el Tribunal Constitucional declaró inconstitucionales tres artículos que condicionaban el ejercicio de los derechos de reunión y asociación.

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