SIEMPRE mezclando, hago una pequeña compota o reflexión a brazada entre el tremendo asesino que todos llevamos dentro, el ego y la gran depredadora de los océanos, la orca. Sucediendo de igual manera con el uno y con la otra:
El ego inflado, simplificado y personalizado en algunos individuos aparece en el horizonte -ellos dicen que porque pueden- de vez en cuando, dinamitando proyectos, caminos y posibilidades de acuerdos beneficiosos para todos. Fastidiando a Canarias, que no ha tenido el apoyo necesario del Gobierno del Estado desde la legislatura pasada y presuntamente por el ego sumado de algunas personas. Por ejemplo, de D. Juan Fernando López en choque con el ego de D. José Manuel Soria y otros muchos que, si esto fuera así de nítido, merecerían el paredón de las incongruencias. No hay derecho a que por cuestiones personales y de posicionamiento sectario se pierdan posibilidades de desarrollo para todo un país. El nacionalismo "moderado" canario puede ser otra prueba. La escisión de D. Román Rodríguez en choque con D. Paulino Rivero provocó aparentemente un cisma nefasto, horroroso y fratricida.
Para que la gente de a pie pueda observarlos/as es cuestión de dos efectos: tamaño y visibilidad en su exposición al público. La realidad es que orcas y egos siempre están ahí.
Un grupo de 14 orcas, con cuatro grandes machos, han sido avistadas y seguidas durante ocho horas en aguas de Lanzarote, donde los biólogos que hacían un censo de la Sociedad para el Estudio de los Cetáceos en el Archipiélago Canario (SECAC), financiado por los gobiernos estatal y canario, toparon casualmente con ellas y fotografiaron sus aletas dorsales -de casi dos metros de altura- para compararlas con la población del Atlántico Norte y Mediterráneo Occidental. No es la primera vez que, aparte de en el Loro Park, se hacen visibles en aguas canarias.
Según declaró el presidente de la SECAC, D. Vidal Martín, los machos adultos de esta especie, "Orcinus orca", alcanzan los 10 metros de longitud y 10.000 kilogramos de peso y son "uno de los mamíferos más complejos culturalmente". Las orcas, que pueden llegar a los 90 años, viven en manadas estables, con animales relacionados genéticamente y una estructura materno-filial. Son muy inteligentes. Hay clanes de orcas especializadas en comer salmones, atunes, arenques... Cazan mamíferos (ballenas y focas o leones) marinos.
Las orcas oceánicas actualmente "no deben de llevar precisamente una vida idílica en el vasto océano", pues, por un lado, se enfrentan "a la dramática reducción" de las poblaciones de sus principales presas por la sobrepesca, los grandes atunes; y, por otro, a la degradación continua de su hábitat. Igual que los tiburones o ballenas, los detectamos o no los detectamos, pero siempre han transitado por aquí.
En psicología, yo o ego (del latín) se define como la unidad dinámica que constituye el individuo consciente de su propia identidad y de su relación con el medio; es, pues, el punto de referencia de todos los fenómenos físicos. Pero hay quien tiene un "yo" más grande que él mismo y quien, al revés, se esconde continuamente.
Los políticos aparentan muchas veces ser casos irremediables de mestizaje entre egos y orcas, grandes y chicos, en los que muy pocas veces se sumergen en la humildad o el mea culpa.
A lo hecho, pecho, nunca se equivocan los jodidos, nariz empinada reconocen abiertamente aciertos y fallos teóricos en sentido general o como concepto abstracto, pero, a la hora de concretarlos en errores propios, nunca jamás se columpian. También hay que entenderlos, basta que reconozcas algo que hipócritamente todo el mundo sabe para que te capen sin contemplaciones ¿Hay que ser hipócritas?, ¿el ego inflado es un producto de la capacidad para chulear al personal? Y, avanzando un poco, ¿eso es importante para algo en la gestión correcta de un municipio, una corporación, una sociedad, un cabildo, un gobierno? ¿Es necesario mantener la imagen a base de palabras enlabiadas e irreductibilidad inexpugnable?
Los egos y las orcas deben quedarse en su elemento vital, sin salir a superficie. Existen y juegan su papel, pero sin que se distorsione ninguna realidad. El objetivo primordial de cualquier responsable elegido por este bendito pueblo debe ser sacar a Canarias de este grave atolladero. En las filas de cualquier partido o en el cargo que ocupen, miren por los intereses de esta tierra y déjense de sacar aletas ególatras.
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