CON EL ARTÍCULO de esta semana me despido de Vds. hasta finales de septiembre, D.m., ya que me marcho al campo a pasar el verano y desde allí "mi observatorio" dispone de menos visión y medios.
Hoy pretendía hablarles sobre la renovación de la Consagración de España al Corazón de Jesús -¡de vez en cuando había que dejar la política y tocar un tema más espiritual!-, aunque lo haré al final de la columna. Voy a comenzar por algo que me ha resultado sorprendente, por no emplear un término más duro o contundente, y es lo siguiente: el Gobierno canario ha invertido más de 5 millones de euros (830 millones de pesetas) en Senegal, en varios proyectos de colaboración y cooperación, en la lucha contra la pobreza, el hambre y mejorar las condiciones de vida, frenando así los flujos migratorios. Al mismo tiempo, el Gobierno central, el de RZP -que por el camino que va pronto dejará atrás a Felipe el de las mercedes-, ha prometido 240 millones de euros en los próximos tres años, además de otros 22 millones para proyectos de infraestructuras y energías renovables, durante su estancia en Nigeria, para poner en marcha la política agraria común y los planes para la producción de alimentos y la lucha contra el hambre en África Occidental, países muchos de ellos con grandes riquezas naturales, incluso petróleo. Mientras tanto, en España, y especialmente en Canarias, crece sin parar el índice de parados y el de familias que no reciben un solo euro para subsistir, teniendo que acudir a comedores sociales. Entre esos parados hay muchos universitarios, licenciados y diplomados, nacidos y educados en las Islas. Paulino Rivero se ha cansado de decir, por activa y por pasiva, lo de dar prioridad para lograr un empleo a los canarios, pero esta resolución no se ve por ningún lado. Hay quien ha realizado cursos de 5 meses y no le sacan vacantes para solicitarlas; se las dan a los que tienen experiencia.
Si las circunstancias fuesen otras de las descritas, me parecería encomiable que se tratase de ayudar a estos pueblos, pero, teniendo muy en cuenta la enorme corrupción que hay en muchos de ellos, hay que meditar muy mucho la forma de las ayudas para que no terminen en la adquisición de un chalet en La Riviére para su mandatario.
Pero volvamos a mi idea inicial, la de la renovación de la Consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús. El 30 de mayo de 1919 se eligió un monte de Getafe (Madrid), centro geográfico de España, para ello, el Cerro de Los Ángeles. En ese lugar había una ermita muy antigua dedicada a nuestra Señora de Los Ángeles, de ahí la denominación, muy venerada desde hacía siglos. Constituyó un acto de gran religiosidad de Madrid, inaugurándose una monumental estatua del Corazón de Jesús, por cierto, sometida a un "fusilamiento" por parte de los republicanos pocos años después, no recuerdo si en el 35 o en el 36. Al acto de la inauguración asistieron los Reyes, Alfonso XIII, que leyó una sentida e inspirada consagración; el presidente del Consejo, D. Antonio Maura, el Nuncio de Su Santidad y varios ministros. Cinco años después, otra vez el 30 de mayo, se fundó el monasterio del Carmelo del Cerro, donde el Corazón de Jesús le pidió a la hermana Santa Maravillas una "casa" donde se le adorase, prometiendo que España se salvaría por la oración.
Fue el año de 1919, el primero después de la I Guerra Mundial. Europa estaba en ruinas, natural y espiritualmente, la revolución soviética del 17 había originado movimientos sociales revolucionarios que ponían en peligro el desarrollo. En España hubo una huelga general y el terrorismo anarquista se hacía notar (anarquismo: doctrina social revolucionaria difundida en el siglo XIX que propugna la supresión de toda forma de Estado y de gobierno). El acto celebrado en Madrid constituyó un acto de desagravio, adoración y entrega al Reinado Social de Jesucristo, en la figura del Corazón de Jesús. Supuso un renacer de la devoción a Cristo. Muchas familias españolas entronizaron en sus casas el Corazón de Jesús. Recuerdo perfectamente este hecho en mi juventud. Hubo un renacer espiritual, especialmente después de la guerra incivil entre los españoles. No olvidemos que en la denostada época de Franco se consideraba a España "reserva espiritual de Occidente", y esto constituía un orgullo nacional. Entonces, España era la católica España, y se notaba.
Hoy en día, en Europa y también en España, predomina, principalmente a partir del último gobierno, el laicismo exacerbado, la pérdida de valores en todos los sentidos, la cultura de la muerte con el aborto y la posible eutanasia, con los honores y seguidores del tristemente célebre Dr. Montes, del hospital de Leganés. Si añadimos las doctrinas que enseña la asignatura obligatoria (igual que en el franquismo con el espíritu nacional) de Educación para la Ciudadanía, con la poca valoración de la excelencia en la educación y el respeto a los profesores, a los padres, a los mayores? con el aumento de la drogadicción, el alcoholismo? Hacía necesario que 90 años después el deterioro moral y espiritual, con cada vez más frecuentes ataques la Iglesia católica, que no sabemos a dónde podrán llegar, aconsejara no esperar al centenario y el domingo 20 de junio de 2009 se ha renovado la Consagración al Sagrado Corazón de Jesús, en el mismo lugar del Cerro de Los Ángeles. El acto fue presidido por el cardenal Rouco, arzobispo de Madrid, acompañado por una serie de obispos. Debido a la casi nula difusión que ha tenido el acto en los medios, fuera de los ámbitos eclesiásticos, ignoro si asistieron autoridades civiles como en la primera Consagración, que recordamos fue de primer nivel: ¡El desinterés es evidente en la mayoría de los ambientes! Y me resulta curioso, porque cuando en días de fiesta acudo a una iglesia, normalmente, la encuentro llena y suele comulgar muchísima gente ¿Dónde está toda esta gente en el momento de votar?, ¿puede votarse un partido que va en contra de tus creencias más firmes?
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