1.- No sé si saben que el famoso pajarraco El Dioni , que hace 20 años atracó un furgón blindado que él mismo conducía y se llevó 298 millones de pesetas, trabaja en una inmobiliaria en Lepe (Huelva). No podía ser en otro lugar. Ya conocen ustedes que los leperos tienen los mismos golpes que se atribuyen injustamente a los gomeros. Gente inteligente pero que hace cosas inverosímiles. Una vez pasé por la carretera de Lepe, camino de Ayamonte, y en la entrada del pueblo vi un bar que se llamaba "Bar del 500 centenario". Bueno, pues El Dioni, para celebrar el vigésimo aniversario del atraco al blindado, mandó confeccionar una tarta de más de 100 kilos con forma de furgón, repartió billetes de 10.000 pesetas, falsos naturalmente, con su cara impresa en ellos, y entregó a los numerosos presentes la maqueta de la que él sostiene que va a ser la canción del verano, sobre su hazaña. Además, hizo filosofía en este señalado aniversario y dijo: "La diferencia entre Roca y Julián Muñoz y yo es que ellos robaron al pueblo y yo robé a los que roban al pueblo", en clara referencia a los bancos. Como frase hay que reconocer que no está mal.
2.- El Dioni llegó a su propia fiesta en una limusina blanca y vestido de gángster, es decir, de lo que es. Cuando le preguntaron que dónde estaba la pasta, hizo otra frase: "No se lo he dicho a la Benemérita, ¿te lo voy a contar a ti?", señalando a un periodista. Su patrón en Lepe se apoda El Grillo y parece que es un hombre muy conocido allí. Pero lo más curioso es que El Grillo dice que El Dioni es la persona más honrada que él conoce. El Dioni, después de huir a Sudamérica, fue encontrado por la Interpol y encarcelado en España. Salió del talego en 1995 y desde entonces lleva una vida normal; no ha atracado otro furgón, al menos que se sepa. De todas formas, cuando lo ven por la calle, los custodios de los blindados cierran las puertas a cal y canto. Por si acaso.
3.- El Dioni, por méritos propios, está en la historia de la delincuencia española. Recela de la cosa pública y dice que no pierde la esperanza de dar otro golpe furgonetero a las primeras de cambio "porque estoy bastante animado, una vez que veo la golfería que existe en este país entre políticos y empresarios", ha remachado. Este bizco memorable, que ha paseado por medio mundo su ojo descangallado huyendo de la justicia, es un personaje simpático, digno representante del esperpento nacional, de la España cañí, del país de Rinconete y Cortadillo . En Lepe la gente le vitorea por la calle, como no podía ser menos en una provincia que alberga la sierra de Aracena, donde los bandoleros hicieron su agosto en distintos momentos de la historia. A caballo, no en furgones.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD