Criterios
Adquirir en formato PDF o consultar portada gratis
Adquirir en formato PDF o consultar portada gratis
LO ÚLTIMO:

EDITORIAL

Don Paulino, dénos la gran alegría

25/jun/09 07:33
Compartir
Edición impresa .

MIENTRAS no seamos un país independiente, ese país que auguran o predicen que es el Archipiélago economistas, políticos y personas con competencia y conocimientos para opinar tanto en sus charlas como en sus textos, no alcanzaremos la dignidad que nos corresponde en el mundo ni podremos administrar nuestras riquezas en beneficio propio. Cuando seamos una nación independiente, cuando los canarios estemos libres de la autoridad impuesta por la Metrópoli y de la servidumbre a la que hoy nos obligan nuestros amos peninsulares, podremos disfrutar de las ventajas que supone vivir en un país riquísimo. Porque Canarias, y esto lo habrán leído cientos de miles de lectores, es un país con muchísimos recursos, capaz de superar por sí mismo las penurias que impone la actual crisis mundial. Podemos decir que no habría en el mundo un enclave más favorecido que el ocupado por Canarias; unas islas situadas estratégicamente entre tres continentes: Europa, África y América. Canarias podría ser una nación dueña de sus recursos, de sus aguas y de su espacio aéreo; Canarias podría estar envuelta en el aura de país serio, digno, respetable, soberano y, además, rico y poderoso. En definitiva, un país a tener en cuenta, como se respeta y se mira con admiración a Hong Kong, Singapur y los dragones asiáticos.

Antes de seguir, unas preguntas que nos atormentan no sólo porque nos acordamos de nuestros antepasados que fueron asesinados por los adelantados españoles, sino por la ignominiosa situación colonial que padecemos: ¿Por qué no somos libres? ¿Por qué dependemos de los peninsulares continentales? ¿Por qué dependemos de las instituciones y los partidos políticos estatales? ¿Por qué hemos de tener amos? ¿Por qué usted, don Paulino Rivero, presidente de Canarias -nuestro presidente- tiene que estar esperando a don Zapatero como espera un medianero la visita del dueño de la finca? ¿Por qué esta bajeza? ¿Por qué esta desgracia? ¿Por qué esta sumisión? Veremos que pasa si en 2010 no somos libres, o no estamos en vías de serlo. Si no se ha iniciado un proceso inteligente y argumentado para que Canarias adquiera su independencia, prevemos tiempos de violencia pues el sometimiento a la Metrópoli es muy grave. Sobre todo el sometimiento económico. Entraríamos en una situación no deseada, porque siempre hemos pensado, y así lo hemos dicho, que deseamos alcanzar nuestra soberanía mediante un proceso pacífico. Sin embargo, los habitantes de estas islas no permitirán que los gobiernen desde Madrid ni desde las púas de los secarrales de Canaria, que colabora intensamente con la Metrópoli para mantener la situación colonial del Archipiélago. Qué pretensión tan estú pida la que tienen los canariones. ¿Cómo puede aspirar a ejercer su hegemonía una isla que crea políticos chupópteros de sangre, destiladores de odio -los perros de la ira- y enfermos crónicos del síndrome del egoísmo? Ese síndrome que predica primero yo, después yo, siempre yo y si sobra algo, para mí, como hemos señalado otras veces.

Escribimos este editorial cuando se aproxima el encuentro entre Zapatero y Paulino Rivero. ¿Se pondrá nervioso don Paulino? ¿Tendrá reparos en decirle: José Luis -o don José Luis, si lo trata con el máximo respeto- sabes que los canarios clamamos por nuestra independencia? ¿Sabes que 2010, ese año en cuyo primer semestre vas a ejercer la presidencia por turno de la UE, está a la vuelta de la esquina, y que el Comité de Descolonización de la ONU urge la descolonización de países sometidos como Canarias? ¿Sabes que nuestro Archipiélago es el paradigma de una colonia pura, y que debe dejar de serlo para convertirse en un país independiente, con todas las atribuciones y características de las naciones soberanas? O, dicho de la forma al uso de un pasado que muchos están añorando, Canarias debe ser un país grande y libre. Sobre todo, don José Luis, libre de la tiranía que le impone su país, su Madrid; libre del despotismo y la rapiña; libre de la desgracia de la tercera isla. De esa isla llamada Canaria, que sin duda usted conocerá como Gran Canaria porque los dirigentes políticos canariones, maestros del embuste, lo han engañado respecto al nombre. De esa isla en la que tiene la sede regional tanto su partido como el que ejerce la oposición.

Don Paulino, dénos la alegría de saber que usted le ha dicho a Zapatero cuanto acabamos de exponer. No se asuste. No tenga miedo. Que no le tiemblen las piernas. No tartamudee de terror o apocamiento. No defienda a los españoles; defienda a los canarios. Tiempo habrá de ser amigos de los españoles en condiciones de igualdad. Porque usted no es español. No lo quieren como español. Usted es de El Sauzal, de Tenerife. Usted es canario. Dígale todo esto a Zapatero, o nos decepcionará. ¿Cree usted que si la hacienda fuera nuestra, deberíamos estar pendientes los canarios de que el Estado reparta o no el dinero según el número de habitantes? ¿Habría desempleo en Canarias siendo un país libre? ¿Estaríamos amenazados con ser una provincia marroquí, o seguir siendo una región ultraperiférica dependiendo de Madrid que es lo mismo que no tener personalidad? Si los canarios administrasen Canarias, don Paulino, ¿llevarían los juzgados de Arona 20 días sin médico forense? ¿Se estarían retrasando juicios en El Hierro por falta de un fiscal? Si fuésemos un país libre y soberano, ¿se quedaría La Palma este año sin un avión que es clave en la lucha contra incendios?

Dígale a don Zapatero, señor Rivero, que los canarios son personas dignas y con identidad propia, no lacayos de Madrid. Y en cuanto a Tenerife, queremos ser libres para tener nuestra playa de Las Teresitas, nuestro puerto de Granadilla, nuestra planta regasificadora, la segunda pista del aeropuerto del Sur y nuestro anillo insular de autopistas sin depender de Madrid y de Las Palmas para contar con estas infraestructuras.

Don Paulino, ¿nos dará usted la alegría de saber que ha sido valiente? Domingo Rodríguez, periodista y patriota canario, hermano del también patriota Leoncio Rodríguez, fundador de EL DÍA, le dijo una vez en un breve artículo al entonces alcalde de Santa Cruz Javier de Loño para que hiciera unas obras: "Alcalde, anímese". Y las obras se hicieron. "Anímese, don Paulino", le decimos nosotros hoy al presidente del Gobierno de Canarias. El futuro de las Islas está en sus manos. A la niña de la política pura, a los estatutarios hermanos Ríos, a los majaderos del falso nacionalismo y a tantos otros que tanto daño le hacen a los canarios, a todos ellos los mandaremos a la porra para que se diviertan -con los bolsillos ya llenos- y dejen en paz a sus compatriotas canarios.

 Última hora:

 Últimas galerías:

PUBLICIDAD

Cargando...

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Portada > Criterios

© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD

eldia.es Dirección web de la noticia: