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D.B./R.B., Tenerife
La fiesta de San Juan, con sus prácticas mágicas, envolvió anoche todos los pueblos de Tenerife, siendo la gran protagonista la hoguera, en torno a la que jóvenes y adultos cantaron, degustaron los productos típicos y saltaron las llamas para purificar sus cuerpos. En La Laguna, San Juan saldrá hoy en procesión sobre las 20:30 horas.
Las que más saltaron las hogueras fueron las jóvenes para no quedarse sin novios, como dice la copla: "Salten muchachas saltaderas/fuego del Señor San Juan/la que no salte el fuego/soltera se quedará". Las hogueras tienen sus orígenes en el culto al sol durante el solsticio de verano, cuyas prácticas y ritos, a pesar de la Iglesia, han sobrevivido hasta la actualidad, sin perder su esencia tradicional.
En Tenerife, la festividad surge a raíz de la epidemia de las landres o peste que azotó principalmente La Laguna y Santa Cruz, con una cifra de víctimas que, según el historiador José de Viera y Clavijo, se aproximó a las 9.000 personas. La enfermedad penetró a través de unos tapices de Levante que se trajeron para el Corpus lagunero.
La enfermedad desapareció a raíz de las rogativas que hizo el pueblo a San Juan Bautista, el cual fue tomado como patrono y abogado de la peste ante el escribano mayor del Cabildo, el 25 de junio de 1582.
Aunque las hogueras alumbraron todos los pueblos tinerfeños, hay actos que han desaparecido y que las comisiones de fiestas, como la del Ayuntamiento de Santa Cruz, deberían recuperar, como las verbenas populares de la plaza de San Telmo, el baile de los mantones, los arcos de frutas y flores en el puerto, las carreras de sortijas o la lucha canaria.
Las hogueras en el caso de Santa Cruz fueron tan importantes que el ayuntamiento las prohibió en 1792 por el peligro de incendio. En 1905 se encendieron muchas en la calle Porlier. Las carreteras de Taganana y San Andrés eran muy frecuentadas. Anoche esta tradición fue revivida, sobre todo por los jóvenes, saltando sobre las llamas en la playa de Las Teresitas. Pese a las malas condiciones de acceso, fueron miles los que se trasladaron allí para bailar sobre la arena al son de las actuaciones del festival "Anaga emerge".
El mensaje de la hoguera encendida en el centro de los pueblos se puede interpretar como una forma de preservar, con el objetivo de transmitir al fuego purificador las enfermedades o las cosas negativas, pues el fuego todo lo destruye.
Rituales en el NorteLa historia de la humanidad está íntimamente ligada al descubrimiento y uso del fuego. Una fuente de energía que ha marcado su progreso desde sus primeros pasos por la Tierra y que ha constituido su principal fuerza motriz material y motivo de inspiración espiritual. Un elemento mágico que cobra protagonismo en el solsticio de verano con la proliferación de las hogueras hasta conformar una fiesta religiosa y pagana a la vez, según el sentido que se le quiera dar a esta celebración. Cada pueblo, sociedad o cultura tiene su propia interpretación y representación de este hecho singular, como es el caso del Norte de Tenerife, concretamente, el Puerto de la Cruz, San Juan de la Rambla e Icod de los Vinos. Unas 20.000 personas se congregaron en Playa Jardín para festejar el solsticio de verano. Pudieron disfrutar de las excelencias de la exhibición piromusical de Sky Productions y las actuaciones del grupo Los Salvapantallas y de Arístides Moreno pusieron el broche de oro de una noche mágica que supo a poco a los que copaban la playa. Las comarcas del Valle de La Orotava, Icod de los Vinos e Isla Baja se iluminaron con las acostumbradas hogueras y hachitos de San Juan. En San Juan de la Rambla, desde el mirador de El Mazapé hasta la plaza de Rosario Oramas, resonaron los bucios, en un desfile encabezado por los sonidos de las caracolas de Ricardo González.
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