C. ÁLVAREZ, Tenerife
El día 30 de diciembre de 2008, una piedra de gran tonelaje caía sobre un grupo de cinco viviendas desde la ladera de María Jiménez causando serios desperfectos en una de las casas, en la cual el día anterior llegó a haber hasta ocho menores jugando en un patio.
El grupo de vecinos afectados por el desprendimiento y posterior caída de la piedra sobre la vivienda hizo que se tuviera que realojar a los moradores en casas cuyo alquiler hacía cuatro meses que el ayuntamiento no abonaba, por lo que los vecinos tuvieron que acudir al concejal de Cohesión y Bienestar Social, Ignacio González, el cual se hizo cargo del caso y avisó a Intervención Económica para que se levantara el reparo y se abonara dicho pago. Asimismo, los afectados solicitaron a González que mediara con la concejal de Urbanismo, Luz Reverón con la finalidad de que se agilizaran los estudios técnicos para iniciar la rehabilitación de las viviendas. Por otra parte, los moradores de las cuatro viviendas de la parte alta de la ladera se quejan de que allí el peligro continúa.
16 vecinos afectados
Entre la parte alta y baja de la ladera hay 16 vecinos afectados. Tras el hecho, el ayuntamiento se puso en marcha y realojó a los moradores en pisos de alquiler, y dando paso a que los técnicos mallaran la montaña para evitar nuevos desprendimientos, aunque desde la riada de 2002 ya los vecinos habían detectado la caída de piedras, aunque de menos envergadura. Norberto Plasencia, concejal de Obras e Infraestructuras, ordenó la colocación de una malla metálica en la montaña para evitar derrumbes.
El concejal especificó en su día que una parte del material se trajo de la Península, mientras que otra llegó por barco desde Italia.
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