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Santa Cruz: otro verano sin mar

El cierre del Parque Marítimo y el colapso de Las Teresitas agravan la sensación de vivir de espaldas al mar porque resulta complicado poder bañarse en los 10 kilómetros de litoral, de Añaza a Antequera.
23/jun/09 07:25
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Un domingo de furia y no de playa
Un domingo de furia y no de playa

JOSÉ D. MÉNDEZ, S/C de Tfe.

Llegó otro verano, niños y adolescentes terminan esta semana las clases, los trabajadores inician su jornada intensiva y el calor se adueña de una ciudad, Santa Cruz de Tenerife, que se enorgullece de su tradición marinera, pero que, digan lo que digan algunos que parecen tener garantizado el baño en los recintos privados y exclusivos, vive de espaldas al mar. Basta un recorrido por el litoral de la capital tinerfeña, de Sur a Norte, con parada en un puerto que ha inmortalizado la postal que ilustra estas líneas a la derecha con miles de contenedores en primera línea de playa. La pregunta sería de qué playa, porque no hay ni donde remojarse los pies en los diez kilómetros que conducen de Añaza hasta Antequera.

Donde la línea de costa abandona El Rosario para adentrarse en el municipio capitalino, dejando atrás urbanizaciones con raigambre marinera, aparece el litoral de Acorán y Añaza. Propios y extraños esperan hace tiempo la resolución de un frente marítimo para el que hay proyecto, pero no dinero. El equipo redactor de la iniciativa, "Pasea", ganó en mayo del año 2004 el concurso de ideas para rehabilitar este trozo de costa, pero desde entonces nada más se supo. Bueno, algo sí: que ahí sigue abandonada, como "fósil de la desidia", la estructura del edificio que se pensó como hotel y ha pasado a convertirse en ejemplo de ineficacia y desidia urbanísticas.

Entre petróleo y basura.- El recorrido, después de pasar por zonas en las que la necesidad ha definido asentamientos pesqueros como La Resbalada, continúa hacia la zona de La Hondura, donde el que quiera bañarse lo tiene complicado porque allí lo que impera es el tráfico de plataformas petrolíferas y buques que o bien suministran o se nutren de la Refinería. Sin obviar la posibilidad de que algún vertido de la cercana depuradora haga confundir a la pituitaria, acostumbrada a los olores del crudo, en estos días de intenso calor, aún sin que domine el tiempo sur tan característico.

La pesca.- Hasta llegar al Palmétum y en el puente de la llamada Vía de Penetración el chicharrero se reencuentra por fin con el mar, pero no para bañarse, sino para desarrollar su otra actividad histórica en el medio marino: la pesca. Unos con caña como deporte y otros, los menos, todavía con chalana en la pequeña playa junto a un Palmétum que sustituyó al Lazareto del imaginario popular y al que los gases parecen condenar. El que es considerado el palmeral más importante de Europa sigue cerrado al público. No sería posible tampoco el baño, pero un Palmétum abierto daría otra imagen a la costa.

Parque cerrado.- No se trata de una exhibición de coches de rally sino del Parque Marítimo, otra de las asignaturas pendientes para Santa Cruz y sus políticos. Cerrado hace tres meses por cuestiones que muy poca gente entiende y se circunscriben al ámbito de lo jurídico, el recinto se deteriora más con el paso de los días (foto a la derecha). Hay quien ha pagado un bono por un servicio que no recibe, otros han perdido el único espacio de ocio que tenían y algunos más ya no tienen el único "respiradero" para su mala salud. Nada de esto parece valer, por no hablar del recuerdo de César Manrique, que lo diseñó. El interior está cada vez peor y el exterior, con entornos de tanto valor paisajístico e histórico como el Castillo Negro, apenas vale para hacer botellón. Dicen que en medio de eso hay un recinto ferial y hasta un Auditorio, pero ahí tampoco puede bañarse la gente. Este jueves una nueva manifestación solicitará la reapertura del Parque Marítimo. A ver si hay suerte.

Kilómetros de TEUS.- Eso, kilómetros, hasta Valleseco, con la salvedad del lago creado por los suizos Herzog y De Meuron en la plaza de España, que al final va a servir como "espita" salvadora para los que quieren tomar un baño, aunque con poca profundidad. Antes hubo playas como la de La Alameda o la de San Antonio, frente a Almeida. Ya no existen, al quedar entulladas para hacer un gran puerto, sin pensar en que los vecinos pudieran bañarse de forma pública, pues en este tramo existen clubes privados como el Náutico o Paso Alto para solaz de algunos.

¿Y Valleseco?- Unos 25 años llevan los vecinos de Valleseco luchando por su playa. Hay proyecto, el "Sol y sombra" de Casariego y Guerra, parece que dinero y hasta voluntad política. Pero como no se ve perspectiva de inicio de los trabajos, los incrédulos no terminan de creerse que esta obra fundamental para el ocio de santacruceros y visitantes sea alguna vez realidad. De momento hay que seguir bañándose, casi siempre entre vertidos, en Acapulco, Los Alemanes y, afortunadamente, aunque por poco y gracias a la lucha vecinal, en Ligrasa. Hasta Las Teresitas, varios kilómetros más en los que la mirada a la costa supone encontrar desde tanques de crudo hasta más contenedores o TEUS, que es más fino, pasando por pequeñas industrias relacionadas con la pesca. Pero de playa, nada de nada, aunque María Jiménez pida recuperar La Maretita y el Balneario (¡ay, el Balneario!) se caiga a cachos.

Las Teresitas.- La única playa urbana de Santa Cruz "está mal". Lo de las comillas es porque lo dice todo el mundo. Desde los usuarios a los políticos de cualquier signo, pero entre asuntos judiciales y un trasfondo no probado de supuesta corrupción, ahí está, languideciendo día a día, descuidada, sucia y con unos servicios manifiestamente mejorables. Sobre los accesos, remitirse a lo ocurrido este pasado domingo.

Por descubrir.- Las Gaviotas, Almáciga, Benijo, Roque de las Bodegas, Antequera... Nombres sugerentes de playas, más o menos conocidas, algunas más vírgenes que otras, y hasta hace muy poco paraísos de surfistas y extranjeros, ávidos de conocer nuestra geografía. Ni por infraestructura ni por orografía reúnen condiciones para recibir la cantidad de visitantes de una ciudad costera como Santa Cruz, que un verano más se queda de espaldas al mar. Y van...

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