OTR/PRESS, Madrid
La organización pro derechos humanos Human Rights Watch ha instado a los gobiernos de Tanzania y Uganda a que se aseguren de que los refugiados de los campos que tienen previsto su cierre los próximos 30 de junio y 31 de julio no sean obligados a emprender un desplazamiento forzoso a sus hogares y que, de igual modo, se les informe de todo el abanico de opciones del que disponen.
En este sentido, HRW pide que no se repita el desplazamiento ilegal llevado a cabo el pasado 2 de junio por las autoridades de Ruanda, quienes obligaron a los refugiados burundeses a abandonar "a punta de pistola" el último campamento de acogida para los desplazados de esta nacionalidad que quedaba en el país vecino. Un total de 504 refugiados expulsados sin ningún sitio al que ir.
Tanzania, que acoge a 36.000 burundeses y Uganda, que cobija a 17.000 desplazados de Ruanda, han firmado respectivos acuerdos con el Alto Comisionado de Naciones Unidas (ACNUR) para facilitar el retorno seguroi de los refugiados que quieren volver a casa, y para encontrar alternativas para los que no lo desean.
Según HRW, ningún Gobierno ha explicado su plan de acción a un mes y dos meses vista del cierre de estos campamentos.
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