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COMENTARIO DE EL DÍA

No somos frontera de nadie

17/jun/09 07:45
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EL PENINSULAR Rubalcaba ha venido a pasearse por las Islas -por su finca; por la finca de los españoles que nos colonizan opresivamente desde hace seis siglos- y a decir que somos la frontera sur de Europa. Falso. No somos frontera de Europa y, por consiguiente, tampoco de España. Somos una nación, aunque sometida, que tiene sus propias fronteras. Cierto que mientras no seamos un Estado independiente necesitaremos las ayudas de la Metrópoli. También Francia ayuda a sus colonias de ultramar. Esa ayuda debe incluir el traslado de menores a la Península, porque en las Islas carecemos de recursos para atenderlos. Carecemos de recursos porque los peninsulares se llevan nuestro dinero. Las oficinas de recaudación de la Hacienda colonial saquean nuestras riquezas como antaño saqueaban los galeones españoles el oro y las especias de las colonias americanas. Las repúblicas sudamericanas se libraron del yugo español hace casi dos siglos; Cuba lo hizo hace más de cien años. ¿A qué esperan los nacionalistas canarios para hacer lo mismo? ¿Es que en algún momento CC va a luchar de verdad por su tierra, en vez de seguir comportándose vergonzosamente como un partido paraestatal?

Don Paulino, usted tiene un encuentro a finales de este mes con don Zapatero. No pierda esa ocasión de plantearle al presidente del Gobierno de España la necesidad imperiosa de que se cumpla la resolución 1514 del Comité de Descolonización de las Naciones Unidas, que obliga a liberar todos los territorios ocupados por potencias metropolitanas antes de que concluya el año 2010. No se contente usted, señor Rivero, con pedir migajas. No hace falta que le diga al mofletudo presidente que los menores inmigrantes llegados a Canarias de forma irregular hay que repartirlos en centros de acogida del continente. Eso por supuesto, pues lo contrario sería convertir a Canarias en una prisión colonial. Y de nuevo citamos a Francia, porque eso era lo que hacían los gobiernos de París con sus delincuentes indeseables, y a veces con personas injustamente condenadas, como el caso de Deyfruss. Canarias no es la prisión del Estado español y por eso los menores que llegan a nuestras costas, y que humanamente acogemos en la medida de nuestras posibilidades, deben estar en la Península. Cuando seamos una nación libre y podamos administrar nuestras riquezas, tendremos dinero suficiente para atender a cuantas personas consideremos oportuno, sean menores o mayores de edad. Mientras tanto, que lo hagan quienes nos esquilman.

Por lo demás, don Paulino, usted ha sido testigo del zapatazo que le ha dado Zapatero a la niña Oramas. De la Lotraca, nada de nada; de abrir al menos un estrecho postigo a nuestra libertad como pueblo, nada de nada; de engañar al godo ladino; nada de nada. El godo -repetimos una vez más que no es lo mismo un godo sucio o con el pelo teñido, que un peninsular respetable con la idiosincrasia canaria; los canarios siempre hemos sabido distinguir entre unos y otros- suele pagar con ingratitudes los favoreces que le hacemos desinteresadamente. El godo actúa así porque se considera superior. No permita usted, don Paulino, que el mofletudo lo trate de la misma forma que a doña Anita. Ponga sobre la mesa lo que hay que poner y dígale al señor Zapatero que Canarias no sólo reclama deudas históricas y Lotracas, sino que también exige su libertad y la exige ahora. Hágalo, don Paulino, e inscribirá usted su nombre con letras de oro en la historia de Canarias.

Don Paulino, insistimos: convénzase. Está usted usted en su propiedad, en su casa. El Sauzal, Tenerife, Canarias son su casa, la suya, la de usted. Don José Luis Rodríguez es un intruso que viene a nuestra tierra como si fuera la de él. Él es un español continental y, como tal, digno y respetable. Aquí viene como un colonialista a su finca. Como un indeseable, repetimos, porque esta finca no es suya. La robaron sus antepasados al igual que sus riquezas. ¿Le va a pedir usted, don Paulino, el dinero que es suyo, que es de los canarios, o favores que usted como soberano de sus Islas no tiene por qué suplicarlos? Qué indignamente nos estamos comportando los canarios tolerando esta situación de servidumbre. ¿Cuándo será Canarias libre? ¿Cuándo seremos sus habitantes personas con identidad, dignidad y libertad? ¿Por qué nos gobiernan Zapatero y España?

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