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E. DOMÍNGUEZ

Los Realejos: villa histórica

16/jun/09 07:44
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No nos basta con decir a boca llena que nuestro municipio es villa histórica si no cuidamos nuestras señales de identidad y velamos por ellas. Y pongo por caso una vez más al Realejo Bajo, el único lugar del municipio que conserva algo de aquel pasado más glorioso que del actual. A pesar de ello, desde el ayuntamiento poco o nada importa el Realejo Bajo, mucho menos a la asociación de vecinos, que pasa olímpicamente de los problemas de este lugar.

Ahora, vemos en los medios cómo el consistorio nos muestra la Hacienda de Los Príncipes y ermita de San Sebastián, y nos habla de la concesión otorgada, cuyo expediente se formuló hace más de 25 años, y que al mismo tiempo es una invitación para acudir a las urnas, como si ya todo el requisito y lo abandonado que está este lugar de Los Realejos estuviera resuelto con el anuncio indicado.

El alcalde, algo emocionado, y sus asesores también, no tienen tiempo para decirnos qué futuro le espera al casco histórico del Realejo Bajo. Les invito a que visiten La Laguna, Garachico o el vecino municipio de La Orotava, para que saquen conclusiones si es que les sirven de algo. En esos lugares sí podemos decir que sus autoridades se han preocupado de conservar y darle vida a todo aquello heredado de nuestros antepasados y que son verdaderas obras de arte que se merecen toda la atención de las autoridades de cada municipio mencionado. En cambio, en Los Realejos, lo poquito que tenemos que es el casco histórico del Realejo Bajo, pasa por unos de los momentos de mayor abandono por parte del ayuntamiento. Y como referencia menciono el llamado "parque de los perros", porque así lo llaman sus vecinos, enfrente de la Hacienda de Los Príncipes y de la ermita de San Sebastián, pero que no salen en las fotos.

Nadie se ha percatado del valor de este lugar, y posiblemente la tirantez entre los de Arriba y los de Abajo siga existiendo, el Realejo Bajo será la moza con quien los políticos no quieran bailar. Todo debido a la unión, que desequilibró al Realejo Bajo, donde sólo nos queda una estafeta de Correos que muy pronto cerrará sus puertas y una asociación vecinal en la cual últimamente no se ha tenido en cuenta el valor de este lugar, único en todo el municipio y donde no se invierte un solo euro. Así llevamos muchos años, sólo nos decora el saber que el Realejo Bajo es el casco histórico del municipio y paramos de contar. Pero es así, señor alcalde. Al casco histórico hay que potenciarlo, darle vida, mejorarlo, acondicionarlo, tenerlo en cuenta y sacarlo del pozo negro en que los políticos caprichosos lo han metido.

Intente Vd., que tanto afán tiene por levantar y darles mejor vida a los ciudadanos, que la gran losa que aplasta al Realejo Bajo desaparezca. Emplee su capacidad y la de su equipo de gobierno en buscarle soluciones a este lugar emblemático de Los Realejos con realidades, con hechos, con ilusión, porque de nada nos sirve el parque de los perros si los aparcamientos en esta zona son limitados y escasos. Atiendan y pongan en condiciones el drago de San Francisco, unos de los ejemplares más bellos de Canarias y que será el sustituto del drago de Icod de los Vinos según decía el inolvidable don Telesforo Bravo (q.e.p.d.).

Empiece y termine la anunciada calle paralela a la actual, con el fin de que la de Guillermo Camacho deje de ser un cuello de botella, y donde los atascos constantes vayan desapareciendo. Intente que el molino de la Hacienda de Los Príncipes sea una pieza importante de este casco histórico al que Vd. y los suyos muy poca importancia le han dado. Piense en mejorar la plaza Domínguez Afonso, pues no quieran taparnos la boca con colocar cuatro farolas.

Ayude desde el consistorio a mejorar las fachadas del casco histórico, o busque la manera de que llegue dinero desde los altos organismos del Gobierno canario y Cabildo Insular para darle vida y cuidar con mayor anhelo e ilusión a este entorno tan olvidado y abandonado desde el ayuntamiento, y creo que a la vista está.

El casco histórico del Realejo Bajo se merece un plan de mejoras sin pensar llamar aquí al famoso arquitecto Calatrava. Sean prudentes y conserven este poquito que nos queda y que nos identifica. Arrimen el hombro, remen todos juntos, no marginen y abandonen este lugar, ya que es lo único que tenemos con sabor al pasado, y tomen ejemplo de los tres municipios que ya les cité, si es que algo positivo encuentran en ellos, aunque ustedes no acepten los consejos de los ciudadanos. Ese es otro gran defecto político que ustedes ejercen sin el más mínimo sonrojo.

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