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J.F., Arico
El caserío de Icor y las zonas cercanas al mismo "se han quedado en la prehistoria" debido a la actitud del gobierno local de Arico al no impulsar las infraestructuras básicas, manifiesta Germán Borges, presidente de la Asociación de Vecinos Icor.
Explica que "la dejadez del Ayuntamiento ariquero para con este entorno llega a tal extremo que ya ni tan siquiera sustituyen las bombillas fundidas del alumbrado público", demanda formulada "a través de escritos, llamadas telefónicas y faxes enviados por el colectivo vecinal".
"Para salir por las noches por Icor casi es necesario llevar una linterna o una vela para no caerse por unas calles que también se encuentran en pésimo estado de conservación, pues aparte de no estar señalizadas hay numerosos socavones que dificultan el caminar por la vía pública", expresa Borges.
"Además, nos sentimos aún más engañados por el gobierno local porque, después de un mes y medio de la manifestación que protagonizamos los vecinos para reclamar mejoras, todavía no se ha hecho nada", asevera el presidente de dicha asociación vecinal.
Germán Borges expresa que "el alcalde, Eladio Morales, nos sentó el día de la movilización en el salón de plenos y adquirió una serie de compromisos, que no ha cumplido después de todo este tiempo".
El nacionalista "siempre está poniendo excusas para no acercar los servicios a los vecinos de Icor y ahora se escuda en que determinados residentes del caserío tienen sus viviendas alejadas de la red de abastecimiento de agua o de las torretas para acceder al suministro eléctrico", manifiesta.
Germán Borges añade que "también da a entender que los vecinos que carecen de estos servicios básicos son aquellos que no utilizan su inmueble de manera habitual, es decir, los que acuden los fines de semana o las vacaciones. Sin embargo, este tipo de planteamiento es totalmente incierto".
"Además, los habitantes de estas casas, se encuentren o no empadronados, necesitan unos servicios mínimos, que ahora no se prestan. Por tanto, la actitud del Ayuntamiento de Arico en este aspecto es totalmente xenófoba al discriminar a las personas por su condición de residente", comenta el presidente de la asociación Icor.
Borges también recrimina la actitud del Cabildo de Tenerife y considera que dicha administración supramunicipal "tampoco demuestra alguna sensibilidad con el caserío".
"Le hemos remitido escritos pidiéndole mobiliario urbano, como papeleras y bancos, en distintas ocasiones, pero no se han dignado a responder", dice el responsable del colectivo.
Competencias
De este modo, resalta que "lo único que sabemos con este asunto es que el Cabildo reenvía las demandas al ayuntamiento, pero el consistorio también se niega a colocar el mobiliario urbano que hemos pedido".
"El caserío ya está deteriorado y no se hace absolutamente nada para frenar su desgaste. Menos mal que Icor es un Bien de Interés Cultural (BIC) dada su condición histórica, pero no nos queremos imaginar el caserío si no tuviera tal declaración", concluye.
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